Despedida a «un humanista cien por cien»

La iglesia de la Asunción se llenó para despedir al jurista asturiano Aurelio Menéndez. / FOTOGRAFÍAS: DANIEL MORA
La iglesia de la Asunción se llenó para despedir al jurista asturiano Aurelio Menéndez. / FOTOGRAFÍAS: DANIEL MORA

La iglesia de la Asunción se llena en el funeral de Aurelio Menéndez, Hijo Predilecto de Gijón | El presidente regional, la alcaldesa de Gijón y representantes de la sociedad asturiana arropan a la familia de «un hombre al que no debemos olvidar»

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Asturias, en general, y Gijón, en particular, se volcaron ayer para despedir a uno de sus más insignes hijos, el jurista Aurelio Menéndez, fallecido el pasado miércoles en Madrid a los 90 años. El funeral de cuerpo presente se celebró en la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, donde se dieron cita autoridades políticas y sociales de la región. Desde el presidente del Principado, Javier Fernández, hasta la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, no se quisieron perder la despedida del jurista personalidades como Ignacio Prendes, vicepresidente del Congreso de los Diputados; Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo; Genaro Alonso, consejero de Educación, Cultura y Deporte; la concejala de Cultura, Montserrat López; el diputado de Foro Isidro Martínez Oblanca; las presidentas del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández, y de Foro Asturias, Cristina Coto, así como diputados regionales y concejales de ambos partidos.

La sociedad civil también quiso arropar a la familia de Aurelio Menéndez, Hijo Predilecto de Gijón, en tan triste día y por la iglesia de la Asunción se pudo ver a Félix Baragaño, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón; Teresa Sanjurjo y Adolfo Menéndez, directora de la Fundación Princesa de Asturias; Graciano García, exresponsable de esa entidad; Guillermo Quirós, expresidente cameral y abogado; Paz Fernández Felgueroso, exalcaldesa de Gijón y actual presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas; Bernardo Fernández, exconsejero del Gobierno de Pedro de Silva; Enrique Pérez, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales; y Mariano Abad, catedrático de Derecho Financiero y exdefensor del Ciudadano de Gijón; Leopoldo Tolivar, presidente de la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia; y Marcelino Gutiérrez, director de EL COMERCIO, entre otros.

La misa funeral fue concelebrada por Eduardo Jiménez González, párroco de la Asunción, y el jesuita Alfredo Álvarez, ambos muy amigos de Aurelio Menéndez y su familia. Quizá por eso las palabras del párroco tuvieron una gran fuerza emocional y conmovieron a los descendientes del jurista, «un humanista cien por cien marcado por su fe», señaló el sacerdote.

Alfredo Álvarez reconoció que «tenemos que despedir a alguien a quien yo también admiré» y admitió lamentar «no poder disfrutar más de un rostro y una exigencia, porque Aurelio era muy exigente, sobre todo consigo mismo».

El párroco recordó cuando Aurelio Menéndez y su esposa, Mercedes García Quintana -fallecida en 2007- «se sentaban en los bancos de atrás en la iglesia» y, más recientemente, cuando Menéndez tenía ya menguadas sus fuerzas, en los más delanteros. También hizo referencia a los comentarios sobre el jurista aparecidos en los medios de comunicación y que son «el reconocimiento de un ser humano con unas características muy peculiares». Y es que apuntó que Menéndez, «sin decir nada, nos dio un testimonio realmente grato que viene de la virtud de ser tan sencillo que se es grande».

Coincidiendo con la celebración de la noche de Reyes, el párroco hizo una analogía de lo que suponía la estrella de Oriente para los magos y para el propio Aurelio Menéndez: «Un día se le apareció una estrella en el camino, una referencia que era su fe y que llegó a marcar su existencia. Para nosotros es un orgullo haber rezado con él en esta pequeña capilla de un colegio».

Alfredo Álvarez animó a los familiares más jóvenes de Aurelio Menéndez a seguir su ejemplo y al resto de la sociedad asturiana pidió «idealizarlo, por favor». Porque, en su opinión, «no podemos permitir que a los hombres de bien, como Aurelio, se les olvide. Decimos que admiramos a la gente, pero en este caso admirarlo es quedarse corto, hay que imitarlo».

El párroco de la Asunción resaltó que Aurelio Menéndez «fue un buen enseñante de cátedra, virtudes y valores, pero también en el calor humano». Por ello, pidió a las autoridades que «en la cátedra y en los premios que soléis conceder, tenedlo en un lugar preferente para que siga estando presente en la sociedad. Tenemos que empeñarnos en ello, porque hay hombres que nos marcan la existencia, como Aurelio, que caminan siendo una estrella para muchos de nosotros». Y Alfredo Álvarez concluyó con que «en esta iglesia vamos a echar mucho de menos la figura de Aurelio».

El cuerpo fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ceares. El lunes está prevista la celebración de otro funeral, a las 20 horas, en la madrileña iglesia de San Antón, oficiado por el Padre Ángel.

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