«Estamos destrozados, era un amor de niño», lamentan los familiares del pequeño ahogado en la granja escuela

Una vecina pasa ante el portal del edificio donde vivía Izan. /MARIETA
Una vecina pasa ante el portal del edificio donde vivía Izan. / MARIETA

Una monitora de la granja escuela en cuya piscina murió el pequeño, declaró ayer ante la Guardia Civil. La otra empleada y la responsable de las instalaciones lo harán hoy

CRISTINADEL RÍO AVILÉS.

El niño Izan Álvarez Pérez fue despedido ayer, en la más estricta intimidad, en el tanatorio de Pravia. Solo el círculo familiar más próximo asistió a la ceremonia. Los padres, conmocionados desde que el martes, a primera hora de la tarde, recibieran la noticia del fallecimiento de su único hijo, de cinco años, que murió ahogado en la piscina de la granja escuela Palacio de La Bouza, en Riberas de Pravia, localidad del concejo de Soto del Barco, no se dejaron ver en todo el día por un vecindario que aguardaba para expresarles su pésame y apoyo.

La Guardia Civil continúa con la investigación para tratar de esclarecer qué pudo suceder para que el pequeño acabara ahogado y ayer mismo tuvo que acudir a declarar en el cuartel de Soto del Barco una de las dos monitoras que el martes se encontraba prestando sus servicios en la granja escuela. Hoy está previsto que lo haga la otra trabajadora, que ayer no pudo acudir junto a su compañera por una «indisposición», además de la responsable de la granja escuela. El Palacio de La Bouza permaneció ayer cerrado a cal y canto tras haber suspendido la tarde anterior todos los campamentos de verano. En uno de ellos, y no de una jornada de día como informó la Benemérita en un primer momento, participaba el pequeño Izan desde el pasado 19 de julio.

Izan Álvarez Pérez «era un niño que era un amor», en palabras de un primo de su madre a las puertas del tanatorio. Inquieto, pero muy bueno y «guapo», todos los que le conocieron, y quisieron pronunciarse públicamente, afirmaron que conocerlo era quererlo. No se explican qué fue lo que pudo pasar en la granja escuela porque al menor no le gustaba el agua.

Hijo de Miguel y Elena, esta última, aunque natural de Oviñana (Cudillero), es muy conocida en Pravia dado que vende el cupón de la ONCE en la esquina de Liberbank, junto a la parada de taxi. Taxistas y comerciantes de la zona lamentaban una noticia que no querían creerse.

Muchos con hijos y nietos de edades parecidas se asustaban de lo rápido que puede cambiar la vida en tan solo unos segundos. Izan fue un hijo muy deseado que en unos meses iba a tener un hermano. Elena, en el sexto mes de un embarazo de riesgo, según fuentes próximas a la familia, fue ingresada el mismo martes en el Hospital Universitario San Agustín por prevención.

Alumno del colegio Santo Ángel, la comunidad educativa le lloraba ayer. Su profesora, Ana Castro, apenas acertaba a encadenar una frase. «Estamos destrozados», compartió.

Fuera del centro escolar, a Izan lo que más le gustaba era jugar al fútbol en el Villa de Pravia. Al pésame que el club lanzó el mismo día del suceso a través de las redes sociales, se sumó ayer el de numerosos equipos y clubes de fútbol.

A Izan lo conocían bien sus vecinos y los comerciantes de la zona, al que recuerdan como un niño «abierto» y «sociable». «Esto es muy pequeño, aunque no entraran en tu tienda o no fueran tus amigos, conoces a todos los vecinos y, además, siendo un niño lo sientes especialmente. Es un golpe muy duro», resumía una de las tenderas.

Despedida en la intimidad

Todos ellos estaban pendientes ayer de la esquela, con la intención de arropar a la familia en un momento tan doloroso. Poco a poco fueron conociendo que la familia quería dar el último adiós a Izan en la más estricta intimidad. A la sala 2 del tanatorio praviano fueron llegando con cuentagotas algunos familiares que vivieron el duelo sin apenas palabras y que despidieron así al pequeño, cuyo cuerpo fue ayer incinerado.

En los ayuntamientos de Pravia, donde reside la familia, y de Soto del Barco, municipio donde está enclavada la granja escuela, las banderas ondean a media asta.

En ambos plenos municipales -previstos para esta misma tarde, el de Pravia a las ocho y el de Soto del Barco una hora antes- se guardará un minuto de silencio en memoria del pequeño y en señal de solidaridad y apoyo con la familia del pequeño Izan.

En el municipio de Pravia, además, se decretaron el mismo martes dos días de luto oficial por el «hondo dolor» que se ha instalado en el concejo desde que se conociera que uno de sus más jóvenes vecinos había fallecido en un accidente mientras participaba en un campamento de verano.

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