«La deuda no es riqueza, como saben las familias, pero el Estado no lo aplica»

Leocadio Rodríguez, Beatriz Rodríguez, Juan Velarde y Javier Santacruz, en el debate.
Leocadio Rodríguez, Beatriz Rodríguez, Juan Velarde y Javier Santacruz, en el debate. / MARIETA

El economista Javier Santacruz, de la Universidad de Essex, cierra el curso de La Granda sobre envejecimiento

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El envejecimiento de la población puede representar una oportunidad para la economía toda vez que la mayor longevidad ayuda al 'saneamiento' de las arcas familiares, aunque existe el riesgo torpedear el ahorro. Al vivir más tiempo, se gestionan de otra manera las mayores deudas de una familia, como puede ser la hipoteca. Y, al tiempo, se incrementa la necesidad de ahorro para afrontar los gastos futuros. Así lo advirtió ayer el economista Javier Santacruz, de la Universidad de Essex, que alertó del peligro de «seguir aumentando los impuestos para pagar las pensiones».

Santacruz fue uno de los dos ponentes que participaron en la última jornada del curso de La Granda dedicado a analizar las repercusiones del envejecimiento desde una perspectiva económica.

En su intervención, Santacruz defendió que la longevidad de las personas ayudaba a las economías familiares; beneficio ponderado por de los numerosos frenos al ahorro. Desde los derivados de la crisis económica a la dependencia del sector inmobiliario, puntualizó.

«El desequilibro del sistema de pensiones se solucionaría con mayor eficiencia en el gasto»

Además, Javier Santacruz alertó sobre la evolución de un sistema bancario con cinco o seis grandes entidades de referencia, además de varios bancos más de pequeño tamaño. Algo que considera incrementará la complejidad de la posibilidad de que las familias busquen ahorros fuera del sistema.

Pero el economista también incidió en campos donde el gobierno tiene capacidad de intervención, como puede ser las dudas existentes en la reforma del sistema de pensiones que defiende frente a «un Estado que desde hace treinta años afronta este tema con huidas hacia adelante. La paga extraordinaria de las pensiones de julio se hizo con un crédito de 10.000 millones de euros. Y la deuda no es riqueza, como saben las familias, pero el Estado no lo aplica». El ponente también denunció el marco fiscal que castiga al ahorro. En este sentido lanzó un mensaje claro en la necesidad introducir cambios para fomentar el ahorro en las familias para que éstas se preparen para el largo plazo. «Nuestros impuestos sobre el ahorro son los más altos de Europa y las cotizaciones a la Seguridad Social las mayores».

De ahí que afirmase que la solución a los desequilibrios del sistema de pensiones, que estimó en unos 20.000 millones, no se «encuentra en subir los impuestos, sino en una mayor eficiencia del gasto. Es necesario que las familias ahorren más». Javier Santacruz llamó a la necesidad de aprovechar los momentos de bonanza económica para construir bases fuertes para la economía española. «Estas no pasan por los impuestos, más legislación o un Estado fuerte. Lo que se necesita es ahorro en las familias y una mayor productividad, como se logró en los 60 y España registró uno de los mayores crecimientos de PIB del mundo», concluyó.

Una variable oculta

La jornada se cerró con la intervención de Beatriz Rodríguez, economista que se encuentra a punto de concluir su doctorado en la Universidad de Groningen, en Holanda, con una tesis sobre la economía de la salud.

En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, Beatriz Rodríguez ha puesto su foco en los indicadores sobre el incremento del gasto. Su ponencia recordó cómo, de manera tradicional, la investigación económica se centra en la enfermedad como elemento para fijar el incremento del gasto sanitario. Algunos datos avalan esta actitud. El 80% del gasto sanitario se destina a las enfermedades crónicas (diabetes y cardiopulmonares, principalmente), indicó. Cerca de la mitad de la población sufre una patología crónica y el porcentaje se incrementa en los mayores de 65 años.

Sin embargo, analizando el 'Estudio Toledo' sobre envejecimiento saludable Beatriz Rodríguez encontró otra variable más importante. Este documento ahondó durante trece años en la evolución de patologías en la provincia manchega. La conclusión fue que la enfermedad crónica no es el factor que provoca un mayor incremento del gasto sanitario.

Los programas de educación saludable y la actitud de los pacientes moderan ese aumento. El deterioro funcional provoca un mayor crecimiento del gasto sanitario. «Se sobreestima el impacto de la enfermedad crónica. El problema es que hay pocos datos sobre la situación funcional», afirmó, además de matizar que la estadística tampoco recoge la productividad de los mayores. «No trabajan, pero apoyan a las familias y hacen voluntariado», añadió.

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