«Quiero salir ya de aquí»

Una de las voluntarias juega con Enol a las puertas del HUCA. / ALEX PIÑA
Una de las voluntarias juega con Enol a las puertas del HUCA. / ALEX PIÑA

Los 43 menores ingresados en el HUCA escriben sus deseos en aviones de papel | «Hazme berzas con chorizo», pide una de las niñas mientras otros pequeños reivindican un parque o pijamas «más guapos y calentitos»

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

«Quiero que me llames por ni nombre, me sonrías, me acaricies y me prestes cuidado y atención». El mensaje, directo y sincero, de uno de los 43 niños hospitalizados en el área de pediatría del HUCA viajó ayer por el aire desde la séptima planta del hospital hasta la calle, donde el avión de papel en que había sido escrito cayó, junto a varias decenas más, a los pies del personal sanitario y los voluntarios que suelen atenderles a diario. Desplegando los papeles de colores descubrieron que esos niños desean «recibir muchos mimos», ser tratados «con educación» y «cariño» o «caminar, jugar, aprender y hacer bullicio, si esto no interfiere en la calidad de mi cuidado». Para un pequeño de nueve años a punto de ingresar en aislamiento total para recibir un trasplante, la mayor ilusión sería volver a estar con Valentino Rossi, al que ya conoció el año pasado gracias a la Fundación Pequeño Deseo.

Todos estos mensajes plasmados en aviones de papel fueron la manera escogida este año para conmemorar el Día Internacional de la Infancia Hospitalizada, en un acto organizado por el equipo de trabajadores sociales y de Aulas Hospitalarias del HUCA, en colaboración con voluntarios de Cruz Roja, Clowntigo, Telepayaso y la Asociación Galbán. Durante toda la semana trabajaron con los niños, reflexionando sobre sus derechos, ayudándoles a preparar los aviones y a redactar un manifiesto al que, ayer a mediodía, Ana puso voz a las puertas de Pediatría: «Es un día muy importante para nosotros, porque se recuerda a todas las personas que, aunque estemos en el hospital, seguimos siendo niños y niñas con ganas de seguir jugando, estudiando y creciendo felices».

Los niños hospitalizados quieren tener derecho a «no comer la comida que no nos guste» y a que ésta «esté más buena y tenga sal». Una de las pequeñas lo dejó claro en su avión de color amarillo en el que, en letra infantil, se podía leer su súplica: «¡Hazme berzas con chorizo!» mientras otro no se andaba por las ramas: «Quiero salir ya de aquí».

Mientras están en el hospital -el HUCA registra más de tres mil estancias pediátricas al año; las más largas, las de pacientes oncológicos y hematológicos- a los niños les gustaría «poder salir a tomar el aire, que se pudiera hacer deporte, que hubiera una piscina y un parque al aire libre, que la tele fuera gratis, que pudiéramos elegir el pijama que más nos guste y que sean más guapos y calentitos, que se pudieran abrir las ventanas, que nos sacaran de paseo cada dos horas y que no nos pusieran vías ni nos hicieran resonancias».

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En realidad, «casi todo lo que piden ya lo tienen», aseguró la coordinadora de Aulas Hospitalarias, Rosa García Prado, tras recopilar los aviones para entregárselos al gerente del HUCA, Luis Hevia, y posteriormente realizar un mural con ellos «para recordarlos a lo largo del mes».

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