Diego vuelve a sonreir

El pequeño Diego, muy recuperado, acompañado de dos animadoras del hospital.
El pequeño Diego, muy recuperado, acompañado de dos animadoras del hospital. / E. C.

El niño mordido por una víbora en Colunga se recupera en el HUCA de forma satisfactoria y se espera que hoy pase a planta | Recibió el mordisco en el dedo pulgar de la mano derecha y está siendo tratado con cortisona y antibióticos

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Diego Godoy, el madrileño de diez años que el jueves fue mordido por una víbora en el pulgar de la mano derecha en Coceña (Colunga), se recupera de forma satisfactoria en el Hospital Central de Asturias (HUCA) aunque seguirá ingresado en la UCI Pediátrica al menos hasta hoy. Ayer recibió la visita de su madre y momentos después de visitarle comentaba que su estado era bueno, pero estaba un poco confuso por culpa de la medicación: «Está aturdido, pero se encuentra bien y está encantado de verse en las noticias» de las que, sin duda, es protagonista.

Los cirujanos le hacen un chequeo cada poco tiempo, ya que una de las picaduras está un poco más necrosada y necesita una mayor revisión. Además, está siendo tratado con cortisona y antibiótico y se espera que le den el alta el lunes: «El pulgar está más inflamado que el resto y se ven los dos picotazos», añadió ayer la madre a las puertas de la UCI Pediátrica.

La herida en el dedo. / E. C.

A pesar de que era ella quien al mediodía salía de este servicio, no estuvo presente en el momento de la picadura. Los padres del crío están separados y estos días los cuatro niños están con su padre pasando las vacaciones bajo el fresco de Asturias. El jueves fueron a caminar y a las cuatro de la tarde, el crío gritó «¡ay!». Su padre vio que le había picado una víbora y le sacó una foto. «Él entiende de serpientes y cuando avisó a los servicios de emergencias, informó de lo que había pasado». Gracias a estos datos, los médicos del centro de salud de Colunga ya estaban preparados en el momento en el que esta familia apareció por la puerta de la consulta. Allí le auscultaron y tras la primera revisión decidieron trasladar a Diego al Hospital de Cabueñes, en Gijón. Pero no quedó ingresado allí. En pocos minutos fue llevado en ambulancia hasta el HUCA.

La picadura

Consejos

Identificar a la serpiente sin tratar de capturarla o matarla. No cortar ni succionar la mordedura; ello aumenta la lesión local y el riesgo de infección. Colocar un vendaje compresivo sobre la zona de la mordedura o un torniquete flojo. Si el miembro afectado es un brazo, inmovilizarlo en cabestrillo con un pañuelo a la altura del pecho. Evacuar a la víctima a un centro sanitario. No poner hielo en la herida. Se puede mitigar el dolor con un paracetamol.

Allí le ingresaron en la UCI pediátrica en estado grave. Pasó la noche bien y al mediodía comió como un campeón. Entre bocado y bocado recibió la visita de su madre. Ella había cogido el coche a primera hora de la mañana y recorrió los 446 kilómetros que separan Madrid del Principado. «No me enteré de lo que había pasado hasta las once de la noche cuando les llamé para ver cómo había pasado el día». Su exmarido le comentó que estaba en Oviedo y le relató lo que había ocurrido. También le aconsejó que no viajase por la noche y esperase hasta el día siguiente.

Conducta correcta

Ella hizo caso y se puso a buscar un hotel donde quedarse en Oviedo hasta que el niño recibiese el alta. La tarea no fue fácil. Los turistas han llenado la capital del Principado y las plazas hoteleras escasean. Tras mucho buscar encontró uno. Mientras su familia se recupera del susto, el pequeño Diego recibió ayer la visita de Pirueta y Verbena, las magas que hacen más amenas la estancia en el HUCA a los críos y también sacan una sonrisa a los padres.

La conducta del padre en este caso es un ejemplo de lo que hay que hacer en caso de mordedura de una culebra. Lo principal, dicen los expertos en primeros auxilios, es mantener la calma, tratar de no mover mucho a la víctima y acudir de inmediato a un centro de salud u hospital.

En el HUCA, solo esta semana se registraron hasta tres casos de mordedura de víbora y hay que tener en cuenta que en toda España de las más de mil mordeduras que se registran al año, apenas se contabilizan cinco muertes anuales.

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