«Una dieta adaptada reduce el riesgo genético de sufrir una enfermedad»

Dolores Corella, en Oviedo. / PIÑA
Dolores Corella, en Oviedo. / PIÑA
Dolores Corella - Catedrática de Medicina Preventiva. Premio Hipócrates 2017

«Nuestro estudio no halló una relación entre un mayor consumo de leche y peores concentraciones de colesterol o patología cardiovascular»

L. MAYORDOMO GIJÓN.

27 años de investigación avalan la trayectoria de la catedrática del área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia Dolores Corella Piquer, que ayer recogió en Oviedo el Premio Internacional Hipócrates de Investigación Médica sobre Nutrición Humana, otorgado por la Real Academia de Medicina con el patrocinio de Central Lechera Asturiana. Lo consiguió con el trabajo 'Un nuevo marcador ómico aumenta la evidencia científica en la relación entre consumo de leche y salud cardiovascular'.

-¿Qué es un marcador ómico?

-Para investigar el efecto del consumo de leche en la salud cardiovascular en este estudio internacional nos planteamos buscar primero un buen marcador del consumo de leche para no basar los resultados solo en lo que las personas responden a los cuestionarios. Los biomarcadores tienen como fin proporcionar resultados más fiables de la dieta consumida para evitar sesgos de respuesta. Hay distintos tipos y se suelen determinar en sangre, orina, uñas, etcétera. En nuestro caso hemos investigado un nuevo marcador ómico basado en análisis del ADN de los participantes.

-¿Qué determinaron con él?

-De manera más objetiva determinamos qué personas han consumido más leche de manera estable a lo largo de su vida, y las comparamos con personas que han consumido menos. Analizamos a más de 20.000 personas de distinto origen geográfico.

-¿Y cuál fue el resultado?

-No hemos encontrado asociación entre mayor consumo de leche y peores concentraciones de colesterol plasmático, ni glucemia, ni enfermedad cardiovascular, ni mortalidad global, por lo que este estudio no apoya resultados previos de otros, que no usaban marcadores objetivos, que encontraban un mayor riesgo cardiovascular o de mortalidad asociado a un mayor consumo de leche.

-Entonces, ¿es buena la leche para mantener un corazón sano? ¿En qué cantidad?

-El consumo de leche, al tener este efecto global neutro, puede adaptarse a las preferencias de cada uno. Hay personas intolerantes a la lactosa que tendrán que consumir leche sin lactosa o cantidades muy pequeñas, así como otros derivados lácteos con menos lactosa, como yogures o quesos. Las personas que no tengan intolerancia podrán consumir mayor cantidad de leche, pero ajustando su proporción a una dieta equilibrada y que no suponga aumento de peso.

-¿Cualquier tipo de leche?

-El consumir la leche con más o menos grasa dependerá de las necesidades y características de cada persona. En personas sin problemas adicionales de peso o de otras patologías, se está viendo que no es perjudicial tomar leche entera.

-Hay corrientes que desaconsejan el consumo de leche de vaca. ¿Tienen fundamento científico?

-Como usted indica, son corrientes orientadas a objetivos concretos.

-Usted en pionera en 'Nutrigenómica'. ¿En qué consiste?

-Es una nueva disciplina que tiene en cuenta el efecto de las diferencias interindividuales basadas en el genoma para recomendar dietas más personalizadas que ayuden a optimizar la prevención o tratamiento de la enfermedad o a un mejor mantenimiento de la salud.

-¿Para una buena salud, qué es más determinante, nuestra carga genética o lo que comemos?

-Sabemos que aquellas personas con determinadas mutaciones genéticas tienen más riesgo de padecer algunas enfermedades como diabetes, obesidad, cardiovasculares, cáncer... Sin embargo, este mayor riesgo genético se puede contrarrestar en muchos casos con una dieta adaptada a las mutaciones concretas. Es un área todavía en investigación, pero se están realizando importantes avances.

-En el norte no lo hacemos mal, lo de comer, digo. ¿O sí? ¿Deberíamos cambiar algunos hábitos?

-En cada zona geográfica existen unos hábitos alimentarios más marcados. Lo que se está viendo es que el genoma de las personas también es diferente según las zonas y que por ello algunas dietas pueden ser saludables para los autóctonos por su particular carga genética. Sin embargo, dada la globalización actual, sería aconsejable ir incorporando algunos nuevos hábitos mas saludables.

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