«Es difícil que se equivoquen seis médicos pero el grano de maíz nos engañó»

«Es difícil que se equivoquen seis médicos pero el grano de maíz nos engañó»
PABLO LORENZANA

El expresidente de la Sociedad Española de Cirugía Pediátrica achaca la muerte por asfixia de la niña de Ibias a «la mala suerte»

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Los padres de Ana Suárez, la pequeña de 18 meses de Tormaleo (Ibias) que falleció asfixiada por un grano de maíz, piden cuatro años de prisión para E. V., la cirujana pediátrica que mandó a la cría a casa sin liberarla de la palomita. La fiscalía considera que delito hubo, pero propone un año y medio. Este viernes, la tercera sesión del juicio, declararon los peritos de la defensa, facultativos que respaldaron a la acusada.

Iñaki Eizaguirre, especialista durante 41 años de cirugía pediátrica en el País Vasco y expresidente de la Sociedad Española de la especialidad, explicó que dado el cuadro que presentaba la niña «era desaconsejable» hacerle una broncoscopia, prueba que a la postre, le habría salvado la vida. Según explicó, la intervención «es compleja y tiene un alto índice de riesgo en niños; en un estudio que hicimos, de 235 casos, hubo cinco fallecidos, un 2,1%, y en 26 casos más hubo complicaciones grave, otro 11%».

En sus cuatro décadas de experiencia Eizaguirre calcula que habrá llevado un centenar de broncoscopias. «Una muerte de este tipo marca; cada vez que la hacemos de nuevo el ambiente en el quirófano es de tensión», confió. Dados los riesgos, la prueba solo se ejecuta cuando hay signos externos de que el niño tiene un cuerpo extraño en el sistema respiratorio. En el caso de Ana los padres insisten en que siempre dijeron que se había tragado un grano y no estaba bien. Eizaguirre revisó el expediente y estima que «el grado de sospecha era bajo; la niña tenía un cuadro compatible con el catarro».

La radiografía no mostraba nada, y tras darle un broncodilatador, los problemas de respiración habían disminuido. A la niña la vieron seis médicos «y es difícil que se equivoquen los seis», dijo. Entonces, ¿qué pasó? «La mala suerte es que el grano de maíz estaba, pero dejaba pasar el aire y no producía obstrucción donde estaba; nos ha engañado porque no produjo los efectos que ocurren habitualmente». Para el perito este sería un caso de «mala suerte», repitió; con los datos sobre la mesa entiende que hacer la broncoscopia habría ido en contra de las obligaciones de los médicos.

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