«Directamente no mata, pero acorta la vida», advierte el jefe de Endocrinología del HUCA

Andrés Marcelino García, presidente de Asdipas. / PURIFICACIÓN CITOULA
Andrés Marcelino García, presidente de Asdipas. / PURIFICACIÓN CITOULA

Hasta el próximo martes, Asdipas ha organizado talleres y charlas informativas en Oviedo, Gijón y Navia con motivo del Día Mundial de la Diabetes

A. SOLÍS GIJÓN.

Asdipas ha programado una serie de actividades para «hacernos visibles y reivindicar nuestros derechos y obligaciones» con motivo del Día Mundial de la Diabetes. Hasta el próximo martes, Asdipas ha organizado talleres y charlas informativas en Oviedo, Gijón y Navia. Este último concejo ha sido elegido este año como epicentro para el desarrollo de las jornadas. En esta ocasión, dedicadas especialmente a la mujer por el riesgo de sufrir diabetes gestacional y que acaben padeciendo la de tipo 2, que implica «un 50% más de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular». Y, añade Andrés Marcelino García, presidente de Asdipas, hay países en los que «no tienen los mismos derechos y su estado de salud es mucho más precario». «El número de mujeres diabéticas en todo el mundo se cifra en casi 200 millones». En Asdipas saben que lo primero es informar. «Ojo con la diabetes. Parece que no es peligrosa pero, a la larga, puede matarnos», advierte este colectivo.

Edelmiro Menéndez, jefe de Endocrinología del HUCA, ratifica los consejos de la asociación. «Está muy mal que la sociedad no le dé la importancia que tiene. La diabetes directamente no mata, pero, mal controlada, acorta la esperanza de vida en varios años. Los diabéticos tienen más riesgo de tener infartos, problemas de circulación y amputaciones, fallos cerebrales, nefropatías, insuficiencia renales o pérdidas de visión». El número de diabéticos ha aumentado en gran medida en los últimos años. «Es muy sencillo mirarse y tomar precauciones. Hablamos de una enfermedad muy silenciosa y puede hacer daño antes de que te des cuenta», informa Menéndez. Una vida sana, sin excesos de grasas y ejercicio son el mejor remedio para combatir esta dolencia. «El problema principal es la grasa acumulada, por lo demás, no hay que hacer nada especial», dice el endocrino.

«Cuidar a los enfermos y facilitarles el acceso a su tratamiento, al final es un ahorro. Pues así se evitarán las posibles patologías degenerativas», sostiene Menéndez.

Andrés García, por su parte, añade que «la renovación de las agujas está paralizada». «Somos enfermos y necesitamos más atención de la sanidad y que nos ayuden a cubrir los gastos que supone tener diabetes, así como financiarnos los nuevos aparatos de medición evitando que tengamos que pincharnos continuamente», plantea.

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