«La discapacidad intelectual debería considerarse una eximente»

Ángel Espiniella, uno de los coordinadores del máster, y Maica Collado, responsable de formación en Plena Inclusión. /  P. LORENZANA
Ángel Espiniella, uno de los coordinadores del máster, y Maica Collado, responsable de formación en Plena Inclusión. / P. LORENZANA

La entidad Plena Inclusión instruye a los alumnos del máster de Derecho de la Universidad sobre un colectivo que «requiere un tratamiento distinto»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Cada año, la organización Plena Inclusión atiende a entre quince y veinte internos de la cárcel asturiana con una discapacidad intelectual reconocida. Con ellos trabajan en aspectos como la formación o la inserción laboral, pero lo hacen cuando estos jóvenes -principalmente procedentes de entornos desestructurados- ya han cruzado la línea de la legalidad. Es en los pasos previos donde «detectamos carencias, falta formación» tanto en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que los detuvieron como en los abogados que les defendieron, asegura la gerente de Plena Inclusión Asturias, Casilda Sabín. «No detectan claramente su discapacidad. Dicen: 'son chicos raros' o consideran que tienen una enfermedad mental, cuando no tiene nada que ver, es un retraso intelectual nada más. Todo eso conlleva graves situaciones en la vida y el desarrollo de estos jóvenes», abunda Sabín, firme defensora de que la discapacidad intelectual se considere eximente «para evitar que cumplan condena en una prisión y que, en su lugar, lo hagan en un centro alternativo». Lo dice porque, por la experiencia de años trabajando con este colectivo, «una vez que entran en prisión, los perdemos».

Para sensibilizar a futuros abogados, los 25 alumnos del Máster en Protección Jurídica de las Personas y de los Grupos Vulnerables de la Universidad de Oviedo recibieron ayer una sesión específica sobre 'El acceso a la justicia de las personas con discapacidad intelectual'. Es la primera vez que Plena Inclusión ofrece esta formación. «Es fundamental que les escuchen, que comprendan que ese posible cliente requiere un tratamiento distinto, respetar sus tiempos...», repasa Casilda Sabín. Con una mejor atención letrada, se evitarían situaciones como las actuales, en las que muchos de estos reclusos no disfrutan por ejemplo de permisos carcelarios «porque nadie se preocupa de que los tengan», apunta la gerente de Plena Inclusión.

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