Jornada de atascos y rescates en las playas de Asturias

Tráfico intenso en la autovía del Cantábrico a su paso por Villaviciosa, en torno a las ocho de la tarde, en el retorno de las playas. / LUIS MANSO

Las caravanas alcanzaron los quince kilómetros cerca de Villaviciosa por la mañana y once por la tarde | En los arenales la afluencia masiva se saldó con al menos seis bañistas que fueron sacados del agua antes de que se ahogaran

R. MUÑIZ / J. F. GALÁN / L. RAMOS GIJÓN / AVILÉS / LLANES.

Era tanta el hambre de playa que cuando el domingo lo propició, las carreteras y arenales de la región se atestaron de turistas y autóctonos, todos en busca de un baño que no quedó exento de descuidos. Al menos seis personas tuvieron que ser rescatadas en distintos puntos de la región, sustos que no terminaron en tragedia gracias a la pericia de los socorristas y equipos de rescate.

Fueron los peor parados de una jornada que también se mostró exigente para los conductores. En la autovía del Cantábrico (A-8) se formó alrededor del mediodía un atasco de hasta quince kilómetros, sentido hacia el oriente, que comenzaba en el nudo de Grases, donde confluyen los vehículos procedentes de la autovía Oviedo-Villaviciosa (A-64), según informó la Dirección General de Tráfico (DGT). En el peor momento del tapón los vehículos no avanzaban a más de 20 kilómetros por hora, en una calzada congestionada por el paso de 3.250 vehículos cada hora.

Más noticias

Las cuatro patrullas de la Guardia Civil dispuestas en la zona se las veían para desencallar una congestión que se contagiaba a otras vías. En la carretera de camino a Rodiles por ejemplo, las zonas de aparcamiento habilitado no dejaban hueco a un solo vehículo ya a la una, con unos 30.000 personas en la arena, motivos que no impidieron que algunos atrevidos buscaran zonas cada vez más atrevidas para dejar el coche.

La meteorología manda y por la tarde la entrada de un frente nuboso por el oriente fue vaciando las playas y formando otro atasco, esta vez en la calzada de sentido hacia Gijón. Hasta once kilómetros se contaron, de nuevo cerca de la villa maliaya, con réplicas de tráfico denso ya desde Colunga. Contribuye a ello el carril que los agentes cortaron cerca del túnel bajo la ría, impidiendo el paso de los vehículos de largo recorrido, para preservar la salida de quienes se incorporaban a la A-8 desde Rodiles.

La precaución no está impidiendo que en los días de sol este tramo se esté volviendo el nuevo semáforo de la autovía del Cantábrico.

El tapón que se empezó a montar a las seis se prolongó hasta cerca de las nueve y media, impidiendo todo ese tiempo que los vehículos pasaran de los 30 o 40 kilómetros por hora antes del túnel. Fue así debido al paso de cerca de 3.000 vehículos por hora. En el resto de la red viaria también se produjeron algunas complicaciones, por ejemplo en la 'Y' a la altura de Tabaza.

Pescador de 72 años

Tanto tráfico con destino y origen a las playas acabó poniendo a prueba a los socorristas. En la playa de Cueva (Cudillero), un hombre de 72 años tuvo que ser rescatado del agua y trasladado en moto acuática hasta la playa de Campofrío (anexa a la de Aguilar, en Muros de Nalón), donde recibió las primeras atenciones médicas antes de ser trasladado en estado grave al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). El hombre, natural de la zona, aunque residente en Avilés, se encontraba pescando pulpo en un pedrero cuando, al parecer, se sintió indispuesto y cayó boca abajo al agua. Su hija, que estaba con él, fue la primera en echarse al agua para auxiliarlo, sin éxito y provocándose una serie de rasguños al internarse en una zona de rocas. Otro chico se atrevió a socorrerla, y fue quien logró dar la vuelta al cuerpo de la víctima, manteniéndolo a flote hasta la llegada de los profesionales. La proximidad de los socorristas -que estaban a unos cien metros- facilitó una intervención prácticamente inmediata.

El aviso al 112 se dio a las 13.39 horas. En un primer momento se movilizó hasta el lugar al Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), a bordo del helicóptero medicalizado. Finalmente, y al surgir otra emergencia en Las Regueras para la que se les requirió, fue el equipo médico de la UVI Móvil de Avilés quien efectuó el traslado al HUCA. Según pudo saber este periódico, el hombre se recupera de forma favorable, aunque tiene agua en los pulmones y su pronóstico es reservado.

También en la playa de Bayas (Castrillón) tuvo trabajo Salvamento. A las cinco de la tarde sus efectivos se echaron al agua para socorrer a dos bañistas que estaban en dificultades y se veían incapaces de alcanzar la orilla. Se estaban bañando en la zona del arenal acotada para perros, un punto considerado muy peligroso debido a la existencia de una fuerte corriente. Los dos varones, de unos cincuenta años, no precisaron asistencia sanitaria.

En el arenal llanisco de San Martín, fue un profesor de la escuela Llanes Surf, Rubén Espiniella, quien se veía obligado a acudir en auxilio de bañistas en apuros, como ya sucediese hace tres semanas. En concreto, de dos adultos y un niño. Todos ellos fueron arrastrados por la corriente hacia la zona de rocas de la playa. «En primer lugar saqué al pequeño, de unos ocho años, que iba a bordo de una tabla de bodysurf y estaba visiblemente asustado. En cuanto estuvo a salvo en la orilla, regresé a por los adultos y me llevé al que más nervioso estaba. Finalmente, volví a por el tercero, que estaba mucho más tranquilo y a quien solo tuve que acompañar hasta que consiguió salir de la corriente», explicó.

Se trata, indicaba, de la tercera vez en lo que va de verano en que él o uno de sus compañeros tiene que intervenir en esta playa, que carece de servicio de salvamento. «En la parte derecha se forma una poza y la corriente tira hacia allí. En realidad, si la mar está calmada no es demasiado peligroso, pero el problema es que la gente se pone nerviosa y fruto del agotamiento sí que pueden ahogarse o tomar la mala decisión de tratar de salir por las rocas», explicaba otro de los profesores, Juan Santos. Lo mejor en aquellos casos en que alguien se vea atrapado por una corriente, indicó Espiniella, «es no intentar nadar hacia la orilla, sino en paralelo a la misma para escapar poco a poco de la fuerza del agua».

Fotos

Vídeos