«Cada donante de órganos regala con su gesto hasta 55 años de vida»

Dolores Escudero, en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias. / PABLO LORENZANA
Dolores Escudero, en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias. / PABLO LORENZANA

Dolores Escudero Médica, nueva coordinadora autonómica de trasplantes, recoge el testigo de Jesús Otero, responsable de trasplantes durante más de tres décadas en las que su trabajo en equipo logró llevar a Asturias a las cotas más altas de donación

LAURA FONSECA OVIEDO.

Médica intensivista (UCI), experta en trasplantes, figura destacada a escala nacional e internacional en el mundo de la donación de órganos, y asturiana. Dolores Escudero (Lola Escudero para casi todos) es la nueva coordinadora autonómica de trasplantes, una responsabilidad que hasta ahora ocupaba Jesús Otero, que se ha jubilado al cumplir 70 años. Jefa de servicio de la UCI del HUCA y responsable de trasplantes en el complejo ovetense desde 1992, la Consejería de Sanidad la ha escogido para llevar la coordinación en toda la región.

-Ya llevaba la coordinación de trasplantes de órganos en el Hospital Universitario Central de Asturias. ¿Qué supone que la hayan designado ahora como responsable también a escala autonómica en sustitución de Jesús Otero?

-Supone un reto mayor, porque, aunque teóricamente el HUCA es el único hospital que tiene acreditación para extracción de órganos, la red hospitalaria asturiana es muy amplia, por lo que es un grado de responsabilidad mayor en el sentido de que tienes que estar trabajando con todos los centros con el fin de obtener más donantes.

PERFIL

Jefa de la UCI del HUCA
Médica intensivista nacida en Oviedo, desde 2012 es jefa de servicio de la UCI del HUCA. Desde 1992 lleva la coordinación de trasplantes en el Hospital Central.
ONT
Participa como directora científica en varios cursos sobre donación y trasplantes para médicos en formación, realizados en colaboración con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

-¿Qué proyectos y retos tiene?

-Vamos a seguir trabajando con lo de la ventilación electiva no terapéutica, que es un programa que está dando buenos resultados para la obtención de más donantes, pero que hay que ir consolidando con los servicios de urgencias y las UCI de los hospitales comarcales, además de con las unidades de ictus y de medicina interna. También queremos potenciar la donación renal de donante vivo. En lo que va de año, hemos hecho ya siete. Otro reto es promover la concienciación social sobre la donación e incrementar el número de donaciones de córneas, donde estamos entre los primeros del país, así como de tejidos que a veces son los grandes olvidados.

-La donación de órganos cuenta con un gran arraigo. De hecho, España es ejemplo a escala mundial. ¿Se puede ir todavía a más?

-Siempre se puede hacer más. De hecho, uno de los objetivos sería que no hubiera ninguna negativa familiar. En Asturias estamos bastante bien en esa materia. El año pasado fueron un 12,5% las familias que rechazaron donar órganos, mientras que en Galicia el porcentaje llegó al 25%. No obstante, nuestra media de negativas suele rondar el 5% y el 7%, y está casi siempre entre las más bajas del país.

-Cuando alguien les dice que no, ¿qué aduce?

-Por lo general, hay dos tipos de negativas: la de los que dicen que no porque en vida la persona así lo hubiera manifestado, y luego hay otro grupo personas que nos confiesan que les da cierto repelús y temor a que manipulen el cadáver.

-Los que dicen qué sí, suelen llevar mejor el duelo, ¿verdad?

-Sí. Hay muchos estudios y encuestas realizados y todos llegan a la misma conclusión: nadie que haya autorizado donar órganos de un ser querido se ha arrepentido. Incluso es un acto que reconforta porque con ese gesto sabes que salvas muchas vidas. Te aligera la tristeza de la pérdida.

-Su profesión le lleva a convivir con la muerte y la vida casi en el mismo instante. ¿Se acostumbra a eso?

-¡Qué va! Eso de que los médicos estamos acostumbrados y que no nos hacen mella situaciones como esas es mentira. De hecho, personalmente soy muy vulnerable al dolor. Ahora ya no me da vergüenza confesarlo, pero en ocasiones lloro cuando tengo que hablar con una familia. Son situaciones dramáticas: una madre que pierde a su hijo, una pareja joven en la muerte uno de los dos... ¡Cómo no vas a empatizar! Somos personas.

-¿Y cómo se hace para aguantar?

-Esta profesión tiene una parte muy buena y gratificante y es la de ver el aspecto más bonito del ser humano. El hecho de que muchas personas, en el peor momento de su vida, cuando se enfrentan a pérdidas terribles, sean capaces de decirte que sí a una donación de órganos es maravilloso. Eso te reconforta con la raza humana y es un lujo poder estar ahí para verlo y vivirlo.

-¿Cuántos les han dicho que sí este año en el HUCA a una donación?

-Hemos tenido una única negativa familiar, así que en el conjunto del año hemos conseguido 38 donantes, que es una cifra muy buena. Hasta el momento hemos hecho 31 trasplantes hepáticos, 55 renales (de los que siete fueron de vivo) y trasplantes cardíacos, 9, más 62 donantes de tejidos.

-¿Qué supone cada donante? ¿Cuánta vida da con sus órganos?

-Hay un estudio científico hecho hace muchos años que asegura que un donante que da seis órganos puede regalar 55,4 años de vida a cada uno de los receptores. Este es el mensaje que más me gusta y con el que gustaría cerrar la entrevista: la donación de órganos regala vida, y todos, llegado el momento, podemos hacerlo.

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