Los ecologistas recelan del Plan de Residuos por la quema de basuras

Un camión recoge los envases del contenedor amarillo, el de los envases de vidrio.
Un camión recoge los envases del contenedor amarillo, el de los envases de vidrio. / PALOMA UCHA

Equo critica el acuerdo con Hunosa para incinerar en la térmica de La Pereda y Mavea asegura que «la discusión no ha llegado a su final»

M. M. C. GIJÓN.

El borrador del Plan Estratégico de Residuos elaborado por el Principado no deja contentos a los grupos conservacionistas asturianos. Es más, aseguran que les asaltan muchas dudas. Pero si algo tienen en común es que critican que, pese a que se renuncia a la construcción de una incineradora, no se hace lo mismo con quemar la basura, aunque sea en otro tipo de instalación.

Precisamente esa decisión es interpretada por Equo como «una artimaña más del Gobierno socialista. Sigue apostando por quemar residuos, con el agravante de que ahora la propuesta es hacerlo en una central térmica ligada a Hunosa». Se trata de la de La Pereda, en Mieres, y este anuncio indica, según Equo, que «el plan se está preparando sobre la base de acuerdos de trastienda».

En opinión de esta formación, con el proyecto dado a conocer por el Ejecutivo asturiano «no se cumplirán los objetivos europeos a 2020 ni a 2025 para reciclaje y reutilización, y tampoco será posible avanzar en la aplicación real de una economía circular». Es por ello por lo que Equo defiende que «el debate no es qué hacer con la bolsa negra, sino cómo no tener bolsa negra. Sin embargo, el PSOE y algunos amigos más siguen anclados en el debate equivocado».

También Mavea critica que se siga «apostando por quemar la basura» y no haya una apuesta clara por mejorar las tasas de reducción, reutilización y reciclaje. Pero más allá, Mavea apunta que las autoridades «quieren adornar un plan que encierra también un nuevo recrecimiento del vertedero de Serín y una importante subida de las tasas».

La organización conservacionista también llama la atención sobre la denominada 'fracción resto', es decir, la basura mezclada y no reciclable que ahora se pretende que se meta en una bolsa de color negro: «Mientras sigan empeñados en querer dar solución a lo que llaman bolsa negra en vez de buscar la manera de conseguir llegar a las tasas de reutilización y reciclaje que ya tienen en muchos lugares del mundo, seguiremos estando a la cola».

«Pocas ganas de colaborar»

Otro problema que se ve desde Mavea es que los ciudadanos pueden decidir dejar de comprometerse con el reciclaje de los residuos. Según apunta la entidad, «son las decisiones políticas de los últimos quince años las que han conseguido desmotivar y hasta cabrear a la gente, que cada vez tienen menos gana de colaborar». Por ello, considera que «la discusión no ha llegado a su final» y prevé que se presenten «alegaciones abundantes» y que habrá «muchas presiones» para que el Principado apueste por «emprender de verdad el camino hacia una economía circular».

También está alerta la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, cuyos responsables aseguran que «la primera lectura del nuevo plan nos genera muchas dudas, porque solo pretende plantas para reciclar un límite de 300.000 toneladas y las otras 310.000, de las 610.000 toneladas de residuos urbanos anuales que generamos, no queda claro qué se va a hacer con ellas».

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