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Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, están teniendo mucho protagonismo en la campaña española.
Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, están teniendo mucho protagonismo en la campaña española. / EFE / CRISTIAN HERNÁNDEZ

Campaña internacional

  • Estas elecciones generales no solo están marcadas por la vecina Eurocopa de Francia, sino por una serie de acontecimientos allende nuestras fronteras que van a dejar su impronta en los discursos

En Caracas, Londres y Washington no hablan demasiado de nosotros ni de nuestra campaña electoral: bastante tienen con lo suyo. La cuestión, sin embargo, es que nosotros sí empezaremos a oír hablar de ellos en los próximos días por boca de los candidatos a la presidencia. Estas elecciones generales no solo están marcadas por la vecina Eurocopa de Francia, sino por una serie de acontecimientos allende nuestras fronteras que van a dejar su impronta en los discursos más (si cabe) que en diciembre de 2015. Y esto sí es histórico: por primera vez en décadas -y coincidiendo con el aniversario del referéndum de la OTAN-, la política internacional va a formar parte efectiva del juego, más allá de extrapolaciones traídas por los pelos.

Rivera empezó a preparar el terreno a finales de mayo con aquella visita a Venezuela; Podemos lleva un par de meses utilizando, con timidez primero y con entusiasmo ahora, la palabra «patria»; del PP ya se sabe y, en cuanto a Pedro Sánchez, no hay más que remontarse un año para encontrarle arropado por una enorme bandera.

La afirmación (o definición) de la misma identidad española y del uso de la palabra 'España' de estos dos primeros días de campaña son solo pequeños estiramientos ante lo que viene: llegan noticias de que en Venezuela la violencia se ha instalado en las calles este fin de semana y, sea como fuere, en la semana de las elecciones españolas (de lunes a miércoles, está previsto) se producirá la decisiva validación de firmas para activar el recusatorio a Nicolás Maduro: en función de lo que ocurra allí, habrá avalancha contra Unidos Podemos (Alberto Garzón declaró esta semana que el opositor Leopoldo López estaba en la cárcel por golpista) más o menos intensa, más o menos efectiva. Por otro lado, en Reino Unido la campaña a favor y en contra de la salida del país de la Unión Europea está en su tramo final y, como publicaba ayer el 'Guardian', «hace semanas que se abandonó el debate basado en datos», para pasar al ataque directo y bronco. El referéndum se celebrará el día 23, tres días antes de las elecciones generales españolas.

Y, para rematar, este jueves el embajador de Estados Unidos empezó a dejar caer por dónde discurrirá la visita de Barack Obama a España en julio -aún con este gobierno en funciones-: emprendedores, empleo y otras cosas de comer. Todo ello, casualidades de la vida, con el famoso TTIP sobre la mesa.

De momento, en el apartado de 'Internacional' de la página web programática del PP preside Gibraltar; Ciudadanos propone una retahíla de propuestas que mezclan medidas de corte militar con política exterior; el PSOE se centra sobre todo en cooperación y ayuda al desarrollo... pero Unidos Podemos sí se moja, y bastante, en cuestiones que se pueden -y se van- a volver conflictivas de aquí a la formación de un nuevo Gobierno: más allá de la consabida oposición al TTIP, propone una «revisión» del convenio con Estados Unidos sobre la base militar de Morón o una «mayor autonomía» en la OTAN, amén de -puestos a pedir que no quede- la promoción de la eliminación del derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El 'Brexit', de momento, calienta en toriles, y parece difícil que el debate afecte en exclusiva a Cataluña. Esta vez, también toca campaña internacional.