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Caunedo reconoce el «difícil momento» a pesar de la victoria del PP

Agustín Iglesias Caunedo saluda a los suyos tras su primera valoración electoral .
Agustín Iglesias Caunedo saluda a los suyos tras su primera valoración electoral . / ALEX PIÑA
  • El popular mejora a De Lorenzo en porcentaje de votos pero el resultado le puede llevar a perder la Alcaldía

Entre gritos de «alcalde, alcalde» bajó ayer sobre las once de la noche un cariacontecido Agustín Iglesias Caunedo a abrazarse a los suyos y comparecer ante los medios de comunicación. Sacó pecho al revalidarse como la primera fuerza política en Oviedo pero el resultado abre la puerta a un pacto de izquierdas y a arrebatarle la Alcaldía al PP por primera vez en 24 años, lo que arrancó más de una lagrima entre sus afines: «El PP ha vuelto a ganar las elecciones en Oviedo; hemos mejorado los resultados de 2011 a pesar de que es evidente que es un momento complicado», declaró interrumpido constantemente por los aplausos y los vítores. Logró 37.088 votos y 11 concejales, el mismo número que los actuales, pero quizá no le baste para evitar frenar el tripartito de izquierdas.

Con los resultados en la mano en su primera valoración, se mostró ganador. «Gracias a todos, muchas gracias a Oviedo por la confianza en el PP. Se ha demostrado que el proyecto que los ovetenses respaldan es el proyecto del PP. Un 34% de votos para el PP», continuó. Sin admitir preguntas al margen de sus palabras, no habló de pactos y saltó directamente al próximo 13 de junio, sin despejar futuros movimientos: «El PP me propondrá como alcalde de Oviedo en el Pleno».

A juzgar por la tensión de los simpatizantes durante el recuento, que Caunedo siguió con su equipo en solitario en una sala del hotel Barceló, los populares confiaban en que Oviedo no giraría tanto a la izquierda. «En las últimas semanas me preguntaban por las encuestas que decían el PP estaría por encima del 34%» y su formación «ha estado a la altura de las circunstancias». «Había otras cosas que iban a menguar y creo que han menguado», valoró antes de agradecer de nuevo el «gran resultado que hemos conseguido».

Unas cifras en porcentaje que mejoran a las de su antecesor, Gabino de Lorenzo. Caunedo, alcalde no electo durante los últimos tres años, logró ayer el 34,51% del escrutinio frente al 33,79% de 2011. Aunque baja en votos: hace cuatro años el PP consiguió la confianza de 39.736 ovetenses; ayer de 37.088. Casi 17.000 votos por encima la segunda fuerza política, Somos Oviedo (20.514 votos, el 19,06%).

A Agustín Iglesias Caunedo se le cruzó el día según pasaron las horas. Por la mañana votó «optimista» en el Colegio de Médicos, confiando en lograr «una mayoría suficiente que garantice que el Ayuntamiento tenga una mayoría y un gobierno estable»; por la tarde se quedó con un sabor agridulce por el empate del Real Oviedo; y por la noche se enfrentó por primera vez al recuento en una ciudad donde en 2011 el PP ya había sufrido un bajón en su tirón electoral, lo que le ha obligado a buscar pactos desde entonces con partidos de la oposición.

Su primer paso por las urnas constata que ha subido en porcentaje respecto a su antecesor y que aguantó el tirón mientras el PP se ha desplomado en otras capitales. Pero no había fiesta, no le garantiza mantener el bastón de mando.

Su cara reflejaba ayer que no había obtenido la posición esperada. En los últimos tres años ha ido desligándose del anterior regidor, escuchando sugerencias para diseñar el Oviedo de los próximos 10 años, y en los últimos meses ha presentando una lista con caras nuevas y «talento», con la campaña más trabajada de las últimas legislaturas. Días en los que repitió una y otra vez la advertencia sobre la posibilidad de un «desgobierno» por un «tripartito radical de izquierdas». No ha calado tanto como pretendía.