Los embalses siguen a la baja en un otoño cálido y sin exceso de chubascos

El embalse de Alfilorios, bajo mínimos. / PABLO LORENZANA

Se necesitarían 500 litros por metro cuadrado de lluvias hasta enero para recuperar la normalidad de las reservas, que se encuentran al 52,4%

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

La escasez de lluvias de 2017 está suponiendo un quebradero de cabeza para todo el Principado. En el sector agrario, muchos trabajadores ya denuncian que la falta de agua pone en peligro sus cosechas. En la ciudad, por su parte, los niveles de contaminación se disparan ante la acumulación de días sin chubascos. Pocas imágenes, sin embargo, dicen tanto como la de los embalses asturianos. Pese a las precipitaciones de los últimos días, en el de Alfilorios, en Morcín, ya es habitual divisar las lomas y vegetación que, normalmente, permanecen ocultas bajo el nivel del agua.

Los suministros de Alfilorios, enfocados a abastecer de agua potable a buena parte de la zona central del Principado, se encuentran en estos momentos al 26,6% de su capacidad, una cifra muy alejada de sus valores habituales. Pese a contar con mejores registros, el resto de embalses de la región tampoco pasan por su mejor época. Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, las instalaciones en funcionamiento de Asturias y Cantabria han vuelto a bajar sus registros durante la última semana, situándose en el 52,4% de su capacidad total. En otras palabras, las reservas de agua de Asturias se encuentran en su mínimo de la última década.

Con uno de los octubres más secos que se recuerdan a la espalda, las previsiones no son muy esperanzadoras. Según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el otoño se presenta más cálido de lo habitual y sin exceso de lluvias. De cumplirse estas estimaciones, basadas en los valores normales de las últimas décadas, la situación de la cuenca hidrográfica no mejoraría sustancialmente.

Más allá de Alfilorios, el embalse de Grandas de Salime cuenta estos días con 106 hectómetros cúbicos (un 40% de su capacidad), Tanes con 21,5 (57,3%), La Barca con 21,8 (66%), Doiras con 62,8 (65%) y Arbón con 37,7 (93,3%).

Las estimaciones apuntan a que, para recuperar la normalidad de los embalses de la cornisa cantábrica, el trimestre noviembre-enero debería dejar en el Principado una cantidad cercana a los 500 litros por metro cuadrado. Una cifra difícil de alcanzar teniendo en cuenta que, en lo que en todo lo que va de 2017, en Oviedo apenas se han superado los 600 litros por metro cuadrado.

Precipitaciones distribuidas

Estas precipitaciones, por otra parte, deberían distribuirse a lo largo de las semanas para que su efecto sobre el terreno fuese lo más beneficioso posible. De ser torrenciales y concentradas en el tiempo, la superficie vegetal correría el riesgo de echarse a perder, un efecto más acusado si cabe en el terreno afectado por los incendios. Desde la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, por su parte, se muestran «preocupados pero prudentes» por la baja cantidad de aportaciones de agua que está dejando este 2017, sobre todo en los concejos situados en el interior del Principado.

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