El enigma del pozu Sotón

El Sotón se reinventa con ‘Espía minero’, un juego en el que los participantes tienen noventa minutos para escapar de una sala resolviendo pruebas y acertijos

El enigma del pozu Sotón
PABLO A. MARÍN ESTRADA

En una de las salas del Centro de Experiencias y Memoria de la Minería de Hunosa –instalado en las antiguas Casa de Aseos y Lampistería del pozu Sotón– el visitante puede subir y bajar una percha de las que utilizaban los trabajadores de la explotación para colgar su ropa o intentar empujar una vagoneta cargada con una tonelada de carbón, entre otras propuestas interactivas de este espacio expositivo dedicado a la historia de la minería asturiana y de la propia empresa. Pero, desde el pasado sábado, la oferta de ocio divulgativo del museo brinda también la posibilidad de sumergirse en un juego de ‘escape room’ en sus instalaciones denominado ‘Espía minero’ y en el que los participantes se embozan en fundas de trabajo idénticas a las empleadas por el personal del pozo cerrado en 2014 para enfrentarse a las distintas pruebas y enigmas que les permitan resolver el juego.

Seis jugadores estrenaban la actividad el primer día y ayer el mismo número de participantes formaba el siguiente ‘relevo’ para dejarse encerrar en la Casa de Aseos e intentar salir por medio de su propio ingenio y destreza en el tiempo marcado por las reglas: noventa minutos. Los avilesinos Asier Martínez y Almudena Moreno, Ana Díaz y Alejandro Conde, de Oviedo, junto a Adrián Castro y Verónica Martínez, de Gijón, integraban el grupo de este segundo ‘relevo’ minero. Todos ellos aficionados a los juegos de escape y, según manifestaban, atraídos por la experiencia de realizar uno de ellos en un entorno real, en lugar de los acostumbrados locales habilitados para estas actividades.

La creadora de ‘Espía minero’, Silvia González Joyanes –psicopedagoga con experiencia en organizar juegos de rol para empresas– era la encargada de impartir las instrucciones del juego y de ejercer de moderadora del mismo. Mientras acompañaba a los participantes al lugar de inicio situado en el vestuario de la Casa de Aseos y nos permitía asistir al reparto de roles entre los jugadores, señalaba que «es importante advertir que, aunque se desarrolla en el recinto del Sotón, el escape se realiza en un edificio exterior y no en el interior de la mina. Conviene recordarlo para evitar equívocos». Del argumento de la experiencia creada por ella apenas desvelaba que está basada en un hecho histórico ocurrido en esta mina de San Martín del Rey Aurelio en la década de los sesenta del pasado siglo y que el desarrollo está repleto de claves mineras: desde el ‘Compañeru, dame tira’ en el que resume la primera regla la necesidad de trabajar en equipo para resolver las pruebas propuestas a la figura del ‘vigilante’ (aquí en tareas de vigilancia lúdica) e incluso el empleo de autorrescatadores o del uso de cascos con lámpara para iluminar el trayecto por el recinto de los jugadores.

El propio uso de buzos auténticos de Hunosa por los participantes pretende que éstos «sientan el calor, el agobio, la incomodidad de moverse en condiciones como las de los trabajadores de la mina», explicaba al grupo la moderadora.

Entre los roles distribuidos, además de los comunes a este tipo de juegos como ‘organizador del grupo’, ‘negociador’ o ‘gestor del tiempo’, se incluyen los de dos informadores: ‘redactor jefe’ y ‘fotógrafo’, un ‘minero’ (con su pala de cavar) y dos ‘iluminati’ (equipados con sendas lámparas de casco), cada uno con su función específica dentro de la prueba, aparte de las que puedan emprender para conducir al equipo a la salida final de la sala.

Algunas de las reglas fijadas también podían dar alguna pista del desarrollo del juego: ‘El tiempo es oro’, ‘Abrir todos los candados’ o ‘No usar la fuerza’ eran algunas de las que se podían leer en una pizarra en el punto de partida.

Hasta ahí y nada más se podía saber de este ‘Espía minero’ con el que el Centro de Experiencias y Memoria de la Minería de Hunosa busca diversificar la oferta divulgativa y de ocio de su museo en el pozu Sotón.

Yes que la antigua explotación del valle del Nalón es ya desde hace dos años un punto de referencia obligado del turismo minero con sus visitas al interior de la mina guiadas por antiguos trabajadores. Pero, ahora, este nuevo guiño se dirige a los numerosos aficionados a esto del escape que sientan interés por vivir una experiencia que trasciende el propio ‘leitmotiv’ lúdico para adentrarse en un capítulo imprescindible de la historia contemporánea de Asturias: su industria del carbón y cómo hoy se puede extraer de ella nuevas alternativas de ocio para los visitantes a las cuencas mineras.

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