Equo lamenta la «opacidad» con la planta que cuesta 32 millones

R. M. GIJÓN.

La Consejería de Medio Ambiente va a tener que emplearse a fondo si, como apunta su viceconsejero, quiere sacar adelante la planta de basura bruta con consenso entre los ayuntamientos. De momento la instalación tiene en contra a nivel regional al PP y Ciudadanos, y a nivel local a Xixón Sí Puede. El edil de esta última formación, David Alonso, acostumbra también a influir en el criterio que muestra en este tipo de asuntos Podemos y el resto de confluencias municipales. Solo IU ha aplaudido públicamente la iniciativa. Preguntados por este periódico, los equipos de Gobierno de Oviedo y Avilés, con alcaldes socialistas, eludieron ayer pronunciarse.

No ha gustado el paso dado tampoco a Equo, ni el comentario del viceconsejero Medio Ambiente de que este asunto «tiene una explicación clara que en su momento daremos». Para la formación ecologista estos gestos «no son más que muestras, una vez más, de la opacidad con la que acostumbra a trabajar el Gobierno». El partido coincide con el PP en que esta fábrica donde se procesa la basura de la bolsa negra para rescatar de ella lo que aún se puede reciclar no está incluida como tal en el plan de residuos autonómico en vigor. Según su análisis, «deberá decidirse en el marco de un plan integral que recoja medidas mucho más importantes para reducir la cantidad de residuos y conseguir una recogida separada mucho mayor, especialmente los biodegradables». Con todo, «lo más peligroso» para la formación es que respecto a la incineradora «el gobierno siga jugando a la ambigüedad y no se da por descartada».

Paradójicamente, la planta de basura bruta, como la incineradora, sí fue aprobada una vez por los consistorios. Ambas instalaciones figuraban en el Plan de Futuro de Cogersa 2001-2025, que logró el voto a favor unánime de todos los ayuntamientos. Entonces se estimaba en 18,9 millones su construcción, a precios del año 2001.

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