'Estallidos' en la fachada de cristal del HUCA

Uno de los patios de la zona ambulatoria donde se instalarán marquesinas de metacrilato. / ALEX PIÑA

Se colocarán marquesinas de metacrilato en el bloque de consultas externas, donde varios frontales se quebraron de forma súbita y cayeron al patio. La obra costará 176.000 euros La rotura espontánea de seis vidrios espejados obliga a reforzar parte del muro del hospital

LAURA FONSECA GIJÓN.

Fue presentado en su día como «un hospital dentro de un parque», donde los edificios espejados (por aquello de los muros de cristal) simularían una lámina de agua que se camuflaría con el supuesto entorno verde. Era la idea que los arquitectos Juan Navarro Baldewg y Ángel Fernández Alba tenían en su cabeza cuando en 2002 proyectaron lo que hoy es el nuevo HUCA. El caso es que con apenas tres años de andadura, la fachada acristalada, que se ha convertido en toda una seña de identidad del Hospital Universitario Central de Asturias, empieza a dar problemas. Y no solo de limpieza en una región lluviosa que hace que los cristales parezcan mal conservados y algo sucios, sino también problemas de seguridad. Tanto, que el HUCA se ha visto obligado a reforzar la fachada acristalada. Lo hace después de que algunos vidrios estallaran de forma espontánea y cayeran en zonas por donde transita gente, tal y como reconoce la propia Gispasa en la memoria del proyecto que se llevará a cabo como medida de seguridad.

Según ha podido saber EL COMERCIO, Gispasa acaba de sacar a concurso la instalación de marquesinas en el edificio de consultas externas, una actuación en la que se gastará 176.000 euros. La idea es colocar semitechos de metacrilato en los patios interiores de la zona ambulatoria, conocida como 'el edificio de los dedos' por los cuatro bloques horizontales y escalonados que le dan forma.

La empresa que gestiona parte del nuevo HUCA detalla que hasta en seis ocasiones se produjeron «estallidos» repentinos de vidrios de fachada en los patios de consultas externas. En 2015, solo un año después de su apertura, se registró el primero el 19 de noviembre, y otro más el 29 de diciembre. El suceso se volvió a repetir en 2016, en concreto, el 23 de marzo, el 13 de junio, el 27 de agosto y el 30 de diciembre.

Los cristales empleados en los muros exteriores del HUCA son, según Gispasa, «vidrios que han recibido un tratamiento (templado) para que al romperse lo hagan en pequeños trozos, de poco peso y formas no puntiagudas que, en caso de precipitarse sobre personas, no las lesionen». Se consideran, según la normativa nacional, cristales de seguridad. El caso es que cuatro de esos vidrios se rompieron «pero no cayeron en el patio». Pero «otros dos, instalados en la banda de forjado, se precipitaron sobre el patio», admite la empresa del HUCA, lo que disparó las alarmas. Gispasa encargó un informe a la empresa Tecnalia para dictaminar las causas de lo ocurrido y también sus posibles soluciones.

Con la actuación se busca «evitar que esta posible lluvia de pequeños vidrios afecte a las personas que se encuentren en los patios en el momento de la rotura». En su análisis, Tecnalia concluyó que pese a los desprendimientos, la fachada acristalada del HUCA cumplía la normativa y que su ejecución había sido correcta. Explica, asimismo, que «la causa de los estallidos súbitos se debe al aumento de volumen de la partícula incluida en el vidrio templado de sulfuro de níquel». ¿Solución? Instalar unas marquesinas que hagan de parapeto, puesto que la caída de cristales puede volver a repetirse.

Para llevar a cabo esta actuación será necesario desmontar parte de los muros de cristal del edificio de consultas externas. Las marquesinas se instalarán en los tres patios que separan los 'dedos' de la zona ambulatoria. Los tres disponen de un cerramiento de vidrio que simula un muro cortina. Según explica la memoria del proyecto de adjudicación, «los muros están construidos con unas bandas acristaladas (ventanas corridas) en la zona de visión y unas bandas de vidrios colgados a modo de fachada en los pasos de forjado. Los cristales empleados son de dos tipos, por un lado, espejados (los que dan al exterior) y por la parte trasera, pintados.

Delicado operativo

Desmontar y montar los muros de cristal será un operativo complejo y delicado. «Se necesitarán medios humanos y auxiliares adecuados», indican los técnicos. La operación consistirá en descolgar cada vidrio, depositarlo con protecciones y volver a colgarlo cuidando los golpes, principalmente en los cantos y las esquinas. Las marquesinas que se empleen serán de metacrilato. Se instalarán en la parte baja de la primera banda de vidrios e irán colgadas de cables de acero inoxidable. Se situarán en todo el largo de los dos frentes de cada uno de los tres patios y tendrán una longitud de 249 metros. En el caso de que algunos de los cristales se rompiera durante el proceso, la empresa ejecutora de la marquesina deberá correr con los gastos de reposición.

Gispasa exige en su pliego de adjudicación que la instalación de las marquesinas «ha de ser muy cuidadosa y debe replantearse adecuadamente para que el resultado final dé un frente de metacrilatos todos ellos perfectamente alineados, rectos y sin alabeos. Es decir, han de verse paralelos y a nivel en la junta abierta entre planchas y perfectamente en línea en el extremo del voladizo».

Para que la realización de estos trabajos afecte de forma mínima a la actividad asistencial, la empresa no podrá hacer el montaje en horario de 8 a 15 horas y deberá aceptar trabajar los fines de semana.

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