Estudia un máster universitario o te arrepentirás si no lo haces

El polémico máster de Cifuentes además de hacer daño a la credibilidad del sistema universitario, hace daño a la misma sociedad y la promoción de la cultura del esfuerzo y del mérito

Juan Carlos Campo
JUAN CARLOS CAMPO

La polémica surgida en torno a los másteres a raíz de las dudas del cursado por la presidenta de la Comunidad de Madrid se ha aprovechado, por desgracia, para sembrar dudas sobre todos los másteres y sobre todo el sistema universitario en general. Por si fuera poco, estamos ya en período de preinscripción a los másteres por lo que la polémica puede ser muy dañina, ya no únicamente para la universidad, sino para los estudiantes. Muchas personas completamente desconocedoras de lo que es el sistema universitario, ven en los másteres algo elitista. La confusión es lógica, pero es un error de primera magnitud.

Como muchos de los lectores conocerán mejor el sistema pre-Bolonia que el actual tras la llegada del plan de Bolonia, conviene explicar cómo era la situación anterior. Anteriormente nuestro sistema educativo superior se estructuraba en tres ciclos: la superación del primero de ellos daba derecho a la obtención del título de Diplomado, de arquitecto técnico o de ingeniero técnico; la del segundo, a la del título de Licenciado, de arquitecto o de ingeniero, y la del tercero, a la del título de Doctor. El primer ciclo tenía una duración de tres años y el segundo, de dos. También existían por aquella época másteres. Se trataba de cursos largos, impartidos en centros generalmente privados y caros. No eran títulos oficiales aunque algunos podían ser valiosos en el ámbito profesional. Puede que fueran estupendos, o no, pero no dejaban de ser cursos más o menos largos al margen del sistema oficial y con unos controles diferentes.

Con Bolonia, el primer, segundo y tercer ciclo pasaron a convertirse en Grado, Máster, y Doctorado. El modelo más habitual en Europa fue el de un Grado de tres años y un Máster de dos. En España se siguió un modelo de un Grado a cuatro años, aunque ya se permiten a tres –con ciertas restricciones– , y un Máster a uno o dos años. Sea de cuatro o sea de tres, el Grado es el primer ciclo actual. En Europa, el Marco Europeo de Cualificaciones, de ocho niveles, sitúa al graduado en nivel 6, al máster en nivel 7 y al doctorado en nivel 8, respectivamente. Su homólogo, el Marco Español de Cualificaciones de la Educación Superior, de cuatro niveles, los sitúa en los niveles 2, 3 y 4, respectivamente.

La cuestión no es baladí: el máster no es un adorno, es un nivel oficialmente superior. No cualquier máster, eso sí, sigue habiendo másteres como los de antes, incluso que se imparten en la Universidad; cursos largos que pueden ser sumamente interesantes, pero que no te sitúan en ese nivel 7 ni en ningún otro, con una regulación y control radicalmente diferentes, y ya no se financian a través de nuestros impuestos por lo que suelen ser más o menos costosos.

Los que te colocan en ese nivel siete en el marco europeo, o tres en el español, son los oficiales. En su nombre llevan 'universitario'. Por ejemplo, Máster Universitario en Ingeniería Industrial o el Máster Universitario en Ingeniería Informática. Desgraciadamente, el Máster oficial –'el Máster Universitario'– es notablemente más caro que un Grado, en lo que se puede calificar de un verdadero gol a nuestra sociedad y lo que además puede reforzar esa idea de 'elitista' donde predomine la ignorancia. Es como si antes los dos cursos finales de una titulación como Ingeniero Industrial hubieran sido notablemente más caros que los tres primeros.

¿Cuál es el nivel de un titulado pre-Bolonia? ¿a qué equivale, a Grado o a Máster? Hace unos años España tuvo un problema como país debido a que no se había establecido la correspondencia y ante esta laguna en muchos países extranjeros se consideraban los ingenieros pre-Bolonia como nivel Grado. Esto llevó a perder numerosos contratos internacionales debido a que en los concursos se valoraba la estructura de la plantilla y se obtenían más puntos, lógicamente, cuanto mayor era la cualificación de los trabajadores. España tuvo que hacer los deberes a toda prisa y establecer la correspondencia titulación a titulación aunque el resultado final es muy sencillo: los diplomados, ingenieros técnicos y arquitectos técnicos corresponde a nivel grado y los licenciados, ingenieros y arquitectos a nivel máster.

Un máster oficial tiene los mismos controles que un grado. En realidad muchos más que cualquier titulación pre-Bolonia porque hoy en día la burocracia es enorme y, además, creciente. Puede haber errores, en ese caso hay que corregirlos. Puede haber delitos, –esperemos que no sea así–, y en ese caso habrá que perseguirlos; desde luego siempre las cosas serán mejorables, pero se está transmitiendo malintencionadamente la idea de que «un máster no vale para nada» o que «haciendo cuatro cosas» ya tienes un máster universitario. Esto es falso y desalentador. Muchas veces se está transmitiendo desde sectores neoliberales que miran de reojo el gasto del sistema universitario olvidando que las universidades privadas españolas, casi sin excepción, van muy, muy, por detrás de las universidades públicas bajo cualquier estándar internacional que se tome.

Por otra parte, también es importante que no se cuestione que en los másteres los trabajos sean uno de los medios importantes en la evaluación. Aquí y en todo el mundo, a medida que se asciende en el sistema educativo, los exámenes van perdiendo peso, puesto que, aunque son útiles para determinar la adquisición de competencias básicas como la adquisición de conocimientos, son muy ineficaces para determinar la adquisición de competencias de niveles altos del pensamiento. Por ello, no solo es lógico, sino positivo, que en un máster el examen pierda peso o también en un grado, en los últimos cursos. No digamos ya en el doctorado, donde lo que se evalúa es un trabajo por principio, la tesis doctoral. Y no por eso es más fácil.

El que debe examinarse con lupa es el polémico máster y depurar las responsabilidades de todo tipo que haya. Además de hacer daño a la credibilidad de todo el sistema universitario, hace daño a la misma sociedad y la promoción de la cultura del esfuerzo y del mérito como uno de los valores que deben adquirir nuestros jóvenes.

Me reafirmo en lo que suelo decir: a los alumnos: «Estudia un máster universitario. Estas cosas tienen su momento. Te arrepentirás si no lo haces». A los mayores: «A un hijo mío, sin duda, le diría que estudiara un máster universitario». Y a las empresas «En los másteres tenemos muchos de los mejores estudiantes y futuros profesionales».

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