Los examinadores de tráfico alertan de que «el conflicto seguirá si no nos escuchan»

Los examinadores de tráfico alertan de que «el conflicto seguirá si no nos escuchan»

El colectivo critica haberse enterado de las decisiones de la DGT por la prensa y se muestra escéptico con la imposición de servicios mínimos del 50%

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

«El conflicto va a seguir mientras no escuchen nuestras reivindicaciones. El principal responsable de todo esto es el Gobierno, que no está sabiendo reaccionar y el problema de fondo que se está generando es muy grave». Las palabras de Concha Amado, delegada en el Principado de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), no vislumbran una salida cercana a la huelga que, desde junio, mantiene a más de 6.000 asturianos sin poder realizar el examen necesario para obtener su licencia de conducir.

La última decisión de la Dirección General de Tráfico (DGT) de establecer servicios mínimos del 50% a partir del 1 de diciembre es, a ojos de Amado, una medida que no ayudará a desatascar el conflicto. «Lo primero que habría que decir es que no nos parecieron buenas formas. Existe un comité de huelga con el que hay que contactar y no es buena señal que nos hayamos enterado por la prensa de esta decisión», estima. Los servicios mínimos propuestos por Gregorio Serrano, director general de la DGT, no son muy distintos a los que ya se están ofreciendo, según añade Amado. «Actualmente se están garantizando unos servicios mínimos del 40% en todo el país, así que no sé cómo cambiarán las cosas con este anuncio», asevera.

En Asturias, son catorce los examinadores que se encuentran en activo. De ellos, nueve están en Oviedo y cinco en Gijón. La baja de dos en esta última ciudad, sin embargo, ha hecho que los exámenes prácticos se hayan reducido significativamente en los últimos meses, con un solo día de pruebas a la semana. «En medio están los usuarios y las autoescuelas, y esa es la verdadera pena. Nos consta que algunos pequeños empresarios han tenido que cerrar su negocio. Los conocemos a todos ellos y sabemos que es terrible para toda la ciudadanía», lamenta Amado. La huelga, sin embargo, es el «único camino» con el que cuentan los trabajadores del sector para hacer llegar sus reivindicaciones, entre las que se encuentran un complemento específico de 250 euros mensuales y reducir las pruebas prácticas por examinador y día de 13 a 12, como se recogía en un acuerdo de 2015.

Con vistas al futuro, por tanto, las perspectivas de salir del conflicto no son muy halagüeñas. «El horizonte todavía está por definir. El Gobierno se ha anticipado poniendo estos servicios para el mes que viene, pero llevamos en esta situación diez años y todavía no se han dado pasos par arreglar nada», concluye Amado. La última reunión entre las dos partes tuvo lugar el pasado martes y, pese a que hubo un acercamiento de posturas, el 98% de los examinadores del país rechazaron las condiciones planteadas por la DGT.

Un «tira y afloja»

En mitad del conflicto, como apunta Amado, se encuentran usuarios y autoescuelas. «Yo llevo desde agosto con el práctico y esto parece un tira y afloja en el que todo el mundo sale perdiendo», lamenta Marta Ramos, gijonesa de 26 años. En su caso, ya ha enviado una carta al Defensor del Pueblo y varias quejas a la DGT: «Lo necesito para trabajar. Estoy acabando los estudios y para las prácticas, no tener carnet es un elemento eliminatorio. Me sitúa en inferioridad». En la misma situación se encuentra el también gijonés Jaime Carretero, de 20 años. «Estoy espaciando las clases y no hay expectativas. Dependo de amigos para que me lleven y así no puedo», se queja.

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