La zona de mayor riesgo de terremotos de Asturias

La zona de mayor riesgo de terremotos de AsturiasGráfico
Los investigadores responsables del estudio, Carlos López-Fernández, Javier Olona, Gabriela Fernández-Viejo y Sergio Llana-Fúnez, en su área de trabajo. / UNIVERSIDAD DE OVIEDO

Un estudio de la Universidad de Oviedo documenta los movimientos sísmicos producidos en la falla de Ventaniella, que atraviesa Asturias de Norte a Sur y es la zona de mayor riesgo de terremotos en la región

PABLO SUÁREZ

Como si de una brecha se tratase, desde Avilés al puerto de Ventaniella, una falla de más de 400 kilómetros producto de la rotura de dos placas tectónicas cruza la región sin apenas ser percibida por el ser humano. Se trata de la falla de Ventaniella, que ahora ha sido objeto de un estudio realizado por el grupo de investigación Geocantábrica, perteneciente a la Universidad de Oviedo, y que revela una actividad sísmica más simbólica que perceptible, pero cuanto menos llamativa.

Durante el escaso año y medio que lleva en marcha el estudio, en el centro oriente asturiano y el norte de la provincia de León se han detectado cerca de medio centenar de terremotos con una magnitud que ronda los dos grados en la escala Richter. «Este tipo de movimientos sísmicos son totalmente imperceptibles para el ser humano», comenta Carlos López-Fernández, uno de los integrantes del equipo de investigación. Según este experto en geología, este tipo de trabajos son «básicos» para calcular los riesgos de un terremoto de mayor peso.

Se trata del primer estudio capaz de precisar con tanto detalle la localización de los movimientos sísmicos, agrupados en su mayoría en torno a los municipios de Caso (Asturias) y Riaño (León). La localización de esta zona, situada entre dos grandes placas tectónicas, es el principal motivo de tal actividad geológica, que se desarrolla a unos dieciocho kilómetros de profundidad. Sin embargo, las investigaciones revelan que no toda la falla de Ventaniella tiene sismicidad. «Los movimientos se detectaron solamente en un segmento concreto, lo cual es claro indicador de que el resto de la falla tiene características distintas en este aspecto», destaca Gabriela Fernández.

Magnitud 5

La investigación fue posible gracias al desarrollo de una compleja red de detección sísmica compuesta por diez estaciones de registro que se encargaron de medir cada uno de los pequeños movimientos. Cada uno de estos sismógrafos está formado por un sensor en constante movimiento y una memoria capaz de almacenar todos los datos. Además, estas estaciones pueden estar en funcionamiento de manera continuada durante casi un año debido a la capacidad de autonomía que les proporciona una placa solar pegada a la batería, que permite la retroalimentación del equipo.

A través de un módem incorporado, los diez detectores de movimiento eran capaces de enviar información en tiempo real al equipo de investigadores. «El dispositivo nos proporcionaba los tiempos y la duración de los terremotos. JAsí podíamos acercarnos con facilidad a realizar comprobaciones in situ», relata Javier Olona, otro de los integrantes de Geocantábrica.

La falla de Ventaniella, que nace frente a la costa occidental asturiana y termina en la cuenca del Duero, también provoca movimientos sísmicos en el mar, concretamente en aguas de Ribadeo, a unos 150 kilómetros al norte de la orilla. «Asturias es una región de bajo peligro sísmico, pero esto lo podemos afirmar solo a partir de este tipo de estudios, de los que de momento hay muy pocos», informó López-Fernández, a la vez que ponía en valor la precisión e importancia de los trabajos realizados. «Pese a que queda mucho por hacer, podemos asegurar casi con total certeza que el mayor terremoto que podría darse en Asturias sería como mucho de una magnitud 5, aunque es muy poco probable», aseguró este profesor titular del Departamento de Geología. Asimismo, señala que el occidente asturiano «es mucho más sísmico» que el oriente de la región, que apenas lo es. Precisamente es la falla de Ventaniella la que actúa como «límite o barrera» de la sismicidad asturiana. «Definir el peligro o riesgo sísmico es fundamental para diseñar las casas, puentes, túneles y demás infraestructuras », comenta Lopez-Fernández .

Los resultados de la investigación, que comenzó allá por 2015, han sido publicados en el prestigioso 'Bulletin of the Seismological Society of America'.

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