Fallece a los 85 años el prestigioso jurista y jovellanista Manuel Álvarez-Valdés

Álvarez-Valdés, en una charla en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, en 2015. / LUIS MANSO
Álvarez-Valdés, en una charla en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, en 2015. / LUIS MANSO

Natural de Gijón, pero afincado en Oviedo, trabajó en la antigua Hidroeléctrica y fue distinguido con la Gran Cruz de San Raimundo

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Manuel Álvarez-Valdés, prestigioso abogado del Estado y erudito gijonés, falleció ayer en Oviedo a los 85 años. Entre sus muchas distinciones, destaca la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort, la máxima distinción que otorga el Gobierno a un jurista y que conlleva el tratamiento de Excelentísimo Señor.

El jurista era abogado del Estado y recibió como destino la empresa pública Hunosa, donde permaneció hasta los años setenta. Luego, pidió una excedencia y pasó a trabajar en la antigua Hidroeléctrica del Cantábrico (hoy, EdP), donde llegó a ser secretario del consejo de administración. También fue responsable jurídico del Banco Herrero y directivo del Club de Tenis de Oviedo. Doctor en Derecho, era asimismo muy aficionado a la historia, de cuya Real Academia llegó a ser miembro. También fundó la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia.

Una vez retirado, se convirtió en un estudioso de Gaspar Melchor de Jovellanos, disciplina en la que alcanzó un gran prestigio por el profundo saber que acumuló sobre el prócer gijonés. Además de publicar artículos y dictar conferencias sobre Jovellanos, escribió cuatro libros, en los que facilitó numerosos y relevantes documentos sobre la vida del ilustrado, que además arrojaban luz sobre la Guerra de la Independencia y personajes con los que se escribía, entre ellos, varios miembros de la Junta Suprema Central.

Los restos del prócer

En una entrevista concedida al diario EL COMERCIO en 2007, Álvarez-Valdés ensalzaba la figura de Jovellanos como «un adelantado a su tiempo» que «intuía los principios de la Constitución» y era «enemigo de la esclavitud». Además, destacaba entonces que el prócer era «de talante áspero». La vocación por él le vino cuando vio el traslado de sus restos desde la Escuela de Comercio a la capilla de los Remedios. Luego, se implicó en la asociación Asturias 2008 para conmemorar el segundo centenario de su muerte, pero rechazó la politización de la misma.

Sostenía que Jovellanos fue envenenado en la Corte por orden de Godoy y la reina María Luisa, tesis que defendió con todo lujo de detalles toxicológicos. Hace dos años publicó su último libro, 'Jovellanos: más documentos', editado por la Fundación Alvargonzález, con el que ponía el punto final a un trabajo de quince años y que dejaba a disposición de los investigadores 129 papeles con facsímiles y transcripciones. Quería «ayudar a localizar estos documentos a aquellos que lo necesitan y no tienen la oportunidad de verlos sea el motivo que sea», como él mismo explicó a este periódico.

Fue además miembro destacado del Foro Jovellanos, del cual era el último socio fundador vivo. El presidente de la entidad, Ignacio García-Arango, publicó ayer una sentida despedida a un «gran abogado del Estado, gran jurista, gran historiador, gran literato, gran amigo, gran persona y gran caballero».

Ahondando en sus cualidades, le descubre como un hombre «inteligente, estudioso, de memoria privilegiada y gran trabajador. Fue un excepcional investigador y un analista importantísimo de la obra de Jovellanos».

Sobre el autor del 'Informe sobre la ley agraria' había escrito «numerosos libros. Entre ellos, 'Jovellanos. Vida y pensamiento' -uno de los más recientes (2012)- marca un hito en la comprensión de la biografía y la obra del prócer gijonés. Fue figura esencial en los actos conmemorativos organizados en 2011, con motivo de los doscientos años de su muerte», apuntó García-Arango.

«Todos los que colaboramos con la fundación le estaremos perpetuamente agradecidos por su compresión, su consejo, su paciencia y su ayuda. Lo tuvimos siempre que lo necesitamos. Lloramos su marcha y en nuestra alma doblan todas las campanas de Cimavilla: San Pedro, Santo Ángel, Remedios, Colegiata y Soledad», prosiguió.

Para finalizar, García-Arango quiso añadir una nota positiva: «Al cerrar los ojos, tañe, empero, el alma de alegría, porque lo vemos, por las calles del cielo y con Jovellanos, salir de su casa, cerca de los jesuitas de arriba, visitar a don Fermín en su Universidad de Cimadevilla para, después, pasear desde el Muelle de Oriente hasta el Campo Valdés».

Por su parte, el periodista y presidente de honor de la Fundación Princesa de Asturias, Graciano García, aseguró que era «uno de los hombres que mejor conoció el pensamiento y la vida de Jovellanos, muy inteligente y muy dedicado a Asturias». En el trato «no era una persona fácil porque tenía mucho rigor, estaba muy alejado de la frivolidad ambiental».

Amable y conversador

«Era una referencia en el ámbito jurídico en Asturias, lo lamentamos profundamente», declaró el decano del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, Ignacio Cuesta. Dos exdecanos coincidieron en alabar la talla profesional y humana del fallecido. «Tenía fama de ser un hombre capaz y un gran jurista. Era muy amable, de conversación fácil», apuntó Enrique Valdés. Asimismo, Pedro Hontañón dijo de él que era «un hombre de una altura intelectual impresionante, un jurista reputado de mente preclara. Es una gran pérdida para Asturias».

Ramón Fernández-Mijares, letrado ovetense, destacó que era «uno de los grandes abogados de Oviedo». En lo humano, «absolutamente afable, cariñoso y amable con todo el mundo». Para el director de la Fundación EdP, Nicanor Fernández, Álvarez-Valdés «era una persona de memoria prodigiosa. Estuvo en Hidroeléctrica del Cantábrico en una época importante de crecimiento y liberalización». Entonces, «asesoró perfectamente al consejo y al presidente, Martín González del Valle». También señaló su «carácter fuerte que le ha hecho no huir de la controversia».

Álvarez-Valdés deja esposa, un hijo y dos nietos. Hoy, a las 19 horas, habrá una ceremonia de despedida en el tanatorio ovetense El Salvador y mañana, a las 13.15, se celebrará una misa en su memoria en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen.

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