Fallece una mujer en la playa de Penarronda tras sufrir un infarto mientras se bañaba

El helicóptero, en la playa de Penarronda durante la intervención. / SEPA

Socorristas y personal médico estuvieron casi una hora tratando de reanimarla. La zona en la que estaba carece de servicio de vigilancia

BELÉN G. HIDALGO CASTROPOL.

Los socorristas de la playa de Penarronda, en Castropol, acudieron en su auxilio, pero no fue suficiente. Una mujer sufrió un infarto mientras pasaba una jornada en el arenal castropolense, en pleno baño, y a pesar de los esfuerzos de los equipos de rescate y médicos falleció a primera hora de la tarde, en la zona de Las Meninas de esta playa. Tenía unos ochenta años, era de Madrid y veraneaba en la región.

La zona en la que se bañaba carece de vigilancia. Los socorristas acudieron al ser avisados por otros bañistas de lo que sucedía dado que ella pedía auxilio. Una parada cardíaca -informó la Policía Local de Castropol- fue lo que provocó su fallecimiento. Tras ser sacada del agua por los socorristas, procedieron a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar.

El médico del equipo de Bomberos del SEPA -que se desplazó en el helicóptero hasta allí tras comunicarle el equipo del Plan de Salvamento en Playas al 112 a las tres de la tarde que había una mujer que necesitaba ayuda y que estaba siendo asistida en la arena- dio el relevo a los socorristas. También se unió un médico de Vegadeo.

Después de cincuenta minutos intentándolo por todos los medios no pudieron hacer más que certificar su fallecimiento. La Guardia Civil se hizo cargo de los trámites para proceder al levantamiento del cadáver.

Desafortunadamente, no es el primer fallecimiento que hay que lamentar este verano en los arenales asturianos. También a causa de un infarto, en este caso justo después de salir del agua, moría un ovetense de 53 años en la playa llanisca de San Antolín. En la playa de Barayo, en Puerto de Vega, un hombre de 70 años fallecía en pleno baño. La investigación señaló que pudo haber sufrido un paro cardiaco cuando se vio en peligro y no pudo salir durante una jornada con malas condiciones de mar. En Buelna, un hombre de 56 años, procedente del País Vasco, fallecía tras ayudar a un niño que se encontraba en apuros.

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