El hombre fallecido en el incendio de El Berrón intentaba salvar a su familia del fuego

Los técnicos revisando la instalación eléctrica del edificio. / SUSANA SAN MARTÍN

Su hija de cinco años, ingresada en La Paz, y una vecina de 84 sufrieron quemaduras muy graves en el incendio del edificio en el que residían

MARCOS GUTIÉRREZ EL BERRÓN.

Rubén Fonseca Patallo, de 41 años, quiso salvar la vida de su mujer y sus dos hijas, pero la fatalidad golpeó a esta familia en la madrugada del domingo al lunes. Este vecino de El Berrónfalleció como consecuencia de la exposición a las llamas y la inhalación del humo tóxico concentrado en el interior del edificio, situado en el número tres de la calle Río Magostales. Según las primeras hipótesis de la investigación, el fallecido intentaba salir a la calle junto con su hija Carla, de cinco años. La nula visibilidad y la confusión del momento provocaron que el padre, la niña y una vecina, Aurelia Díaz, de 84 años, terminaran atrapados en el sótano, junto a los contadores en los que se cree que se originó el fuego.

Ambas sufrieron quemaduras en amplias zonas de su cuerpo y su pronóstico es muy grave. De hecho, la pequeña fue trasladada a la Unidad de Quemados del madrileño Hospital de la Paz. Aurelia Díaz fue ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del HUCA. Los otros afectados por inhalación de humo, con pronóstico leve, fueron la mujer del fallecido, la hija mayor del matrimonio, un varón de 82 años y una mujer de 62. Salvo la esposa de la víctima mortal, el resto de afectados fueron dados de alta.

La mujer de Rubén, Verónica Iglesias Cañizares, y su hija Nerea, de quince años, salieron también a la escalera desde el tercer piso donde vivían. Pudieron refugiarse en la vivienda de un vecino. «A las dos menos cuarto de la madrugada, oí unas voces que llamaban a alguien». En cuanto Manuel Roces Quirós escuchó esos gritos, supo que se trataba de «algo grave». De inmediato, este vecino del primero, letra F, intentó encender la luz, pero el suministro se había interrumpido. «Ahí me dije: 'mal asunto'».

El hombre llamó a su hermana y juntos abrieron la puerta para descubrir qué estaba pasando. Fue entonces cuando vieron, entre la intensa humareda que tapaba la escalera, «a la mujer de Rubén y su hija mayor». Acto seguido, cerraron la puerta y las acomodaron en el salón de la vivienda. «Las atendimos hasta que vinieron los bomberos y los médicos. Estaban muy nerviosas. Ella repetía: 'rescatad a Rubén y salvad a mi hija'».

La Policía Local de Siero fue la primera en llegar al lugar de los hechos. Los bomberos del 112 desplazados al lugar encontraron en la zona del portal a Rubén, Nerea y Aurelia. Inmediatamente, colocaron un ventilador en el hueco de la escalera para liberar de humo la zona y evitar así la intoxicación del resto de vecinos. Una vez ventilado el hueco de la escalera y sofocado el incendio se procedió a evacuar del edificio a sus treinta residentes. Los bomberos avisaron a la compañía suministradora de electricidad para revisar el estado de la instalación, que sigue sin funcionar. De hecho, la mayoría optó por pasar la noche en casas de familiares.

Los vecinos confirmaron que los contadores digitales fueron instalados hace poco más de un año. Aunque la investigación no ha concluido hay indicios que apuntan a que las llamas se originaron por un cortocircuito en los contadores.

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