«Han sido tres semanas de dolor y de pena», lamenta la familia de Concepción Barbeira

La familia de Concepción Barbeira, en una de las batidas organizadas para intentar localizarla. / MARIETA

La Guardia Civil confirma que el cadáver hallado el jueves en la costa vasca es el de la vecina de Castrillón desaparecida el 2 de marzo. Se descarta una muerte violenta

RUTH ARIAS y PALOMA LAMADRIDGijón

La esperanza de que Concepción Barbeira siguiera con vida se había mantenido hasta el último momento, pero en la mañana de ayer su familia recibió la peor de las noticias: el cuerpo que el jueves apareció en la costa vasca, entre Lekeitio y Ondarroa, era el de la vecina de Castrillón. «Mantuvimos la esperanza hasta el final», aseguró una de sus hermanas, Soraya Barbeira, «pero ya no hay esperanza alguna». En este tiempo transcurrido desde que desapareció Concepción, el 2 de marzo, se les habían pasado muchas ideas por la cabeza, pero la de su muerte era la única en la que no querían pensar.

Incluso ayer, cuando las ropas que vestía el cuerpo encontrado por un buceador aficionado eran muy similares a las de Concepción. Fue posible confirmar su identidad gracias al análisis de las huellas dactilares, según explicaron fuentes de la Guardia Civil de Gijón. La autopsia descarta que el fallecimiento se haya debido a una muerte violenta. Ahora el deseo de la familia es poder traer los restos mortales de la castrillonense de vuelta a casa y poder despedirla. «Han sido tres semanas de dolor, de pena y de pensar en todo», aseguró Soraya Barbeira.

Su desaparición coincidió con la de la gijonesa Lorena Torre, de quien se perdió la pista solo un día antes, y ocurrió apenas dos semanas después de la de Paz Fernández Borrego, asesinada en Navia, lo que hizo saltar todas las alarmas, aunque los cuerpos de seguridad descartan que haya relación entre los tres sucesos. Concepción -de 46 años, casada y madre de una joven de 21- había salido de su domicilio, en San Adriano, por la mañana. Lo hizo casi al mismo tiempo que su marido, y había cogido el coche para dirigirse al Hospital San Agustín, en Avilés, en cuya cocina trabajaba. Pero nunca llegó a su destino. Fueron los compañeros de trabajo quienes la echaron en falta y dieron la señal de alarma. Primero comprobaron que su vehículo no estaba estacionado en el recinto y después que no había tenido lugar ningún accidente de tráfico. Al resultar infructuosas ambas gestiones, contactaron con el marido.

Su coche apareció abierto, con el bolso y la documentación dentro, en la playa de Santa María del Mar. Durante las semanas siguientes, decenas de vecinos de Castrillón arroparon a la familia y colaboraron con la Guardia Civil y el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) en el dispositivo de búsqueda de Concepción. Pero todas las esperanzas se frustraron ayer cuando se logró identificar el cadáver que había encontrado el submarinista en el País Vasco. La Benemérita confirmó que el cuerpo de la mujer vestía «alguna prenda de ropa coincidente con las que llevaba Concepción Barbeira».

Traslado a Asturias

El cadáver se encontraba en avanzado estado de descomposición y no portaba documentación, por lo que fue necesario esperar a conocer los resultados de la autopsia para saber que se trataba de Concepción. De hecho, en un primer momento, los agentes no lograron determinar si se trataba de un hombre o una mujer. El cadáver vestía un plumífero oscuro, botas altas y una camisa a cuadros. Se da la circunstancia de que tanto Lorena Torre como Concepción Barbeira llevaban un atuendo similar al descrito por los ertzainas.

Una embarcación de la Cruz Roja del Mar trasladó el cuerpo hasta el puerto de Ondarroa para su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal, en Bilbao. Los agentes contactaron con el marido de Concepción para verificar si las prendas y la descripción también encajaban. Previsiblemente, el cuerpo de esta vecina de San Adriano será trasladado hoy desde el País Vasco hasta Asturias para su entierro.

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