«No estamos para fastidiar al bañista, sino para garantizar su seguridad»

Una socorrista insta a salir de la playa de Salinas, donde ondeaba la bandera roja el sábado. / MARIETA

Los coordinadores de los equipos de salvamento reclaman a los usuarios prudencia ante la mar y respeto a las señales para evitar casos de riesgo

CHELO TUYA GIJÓN.

«Chaval, no tienes ni idea. Llevo bañándome aquí muchos años y no me vas a decir a mí dónde me meto». Quien habla no es un experto nadador. Ni un experto en corrientes marinas. Ni siquiera en situaciones de riesgo. Simplemente, es un bañista que no acepta que 'su' playa tenga hoy bandera roja. «Hay muchos insultos y descalificaciones», asegura Borja Madiedo, coordinador del Servicio de Salvamento de Villaviciosa. Y tiene experiencia, porque lleva dos años en el cargo. «Mucha gente desconoce que, en caso de bandera roja, el socorrista no está obligado a tirarse al mar a buscar a nadie. Quien no lo sabe, fuerza. Dicen 'tú estás aquí para sacarme a mí' y no es así».

La solución al problema pasa «por más formación e información», cree Flor Palacio. La jefa del Equipo de Salvamento de Gijón defiende que, «la inmensa mayoría de los bañistas saben que no estamos aquí para fastidiar, sino para garantizar su seguridad». Esa inmensa mayoría tiene claro que cuando ondea bandera roja en la playa «no se puede entrar a nada», explica Palacio. Desde Villaviciosa, Madiedo se extiende aún más. «No te puedes meter ni hasta los tobillos, aunque muchas veces hagamos la excepción, para que la gente se refresque, pero cuando hay bandera roja significa que hay peligro».

Uno que puede no verse. Como precisa Flor Palacio, «ocurre en San Lorenzo». La principal playa de Gijón tiene zonas claramente diferenciadas. «En unas se ve bien por qué hay bandera roja, ves las olas y la resaca», pero, en otros puntos, «como en las inmediaciones de San Pedro, a veces puedes ver la mar como un plato y creer que la bandera roja es exagerada. Pero, en esa zona hay una corriente muy fuerte».

Prohibido, precaución y libre

Tanto que, explica, «te puedes meter en la Cantábrica (escalera 0) y acabar bajo el Cerro de Santa Catalina. No te puedes fiar de esa mar sin olas, la corriente te lleva sin remedio». Un problema que tiene también La Ñora, según explicaba Madiedo, en el arranque de la temporada de salvamento. «Es la playa más peligrosa, tiene una corriente de retorno que te traga».

Por ello, insisten en la necesidad de respetar las banderas: la verde permite el baño; la amarilla, con precaución, sin usar hinchables y con los menores de 12 años acompañados. Y la roja, prohibido. Para todos. «El sábado tuvimos que denunciar a dos bañistas. La Policía Local está con nosotros en la playa», explicó Palacios, quien también quiso ver el vaso medio lleno: «Pese a que era un día de sol, con la playa llena y bandera roja solo hubo dos denuncias. La mayoría es responsable», concluyó.

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