Felipe «está tranquilo», pero Miguel «se ha visto desbordado con tantas emociones»

LAURA CASTRO GIJÓN

Están «muy cansados» y aún necesitarán varios días para recuperar las fuerzas tras el naufragio, pero lo harán desde casa. «Estaba deseando recibir el alta para volver a la normalidad», aseguró la mujer de Felipe, Carmen Sampedro. El pescador de la localidad de La Imera, en Soto del Barco, pasó su primera tarde en casa rodeado de su familia y amigos. «Este es un pueblo pequeño y los vecinos estaban pendientes de lo que había pasado. Todos han querido acercarse para verle», continuó Carmen.

La mujer de Felipe comentó que su marido «está tranquilo. Es una persona muy serena, de esas que te inspiran confianza y calma». Sin embargo, su amigo Miguel está «todavía abrumado por lo sucedido», según mencionó su hermano Marco. «Se emociona cada vez que habla del naufragio y del rescate. Ha sido muy duro para él», agregó.

Los tres hermanos del pescador de Corollos, en Cudillero, acudieron ayer a su casa para recibirle tras su salida del Hospital de Jove. «Somos una familia bastante numerosa y unida, todos querían estar presentes cuando volviera para mostrarle su cariño. Él se ha visto un poco desbordado con tantas emociones, es normal. Necesita un poco de tranquilidad y tiempo para superar lo que ha vivido con Felipe», afirmó Marco.

Además, físicamente, Miguel continúa sufriendo las consecuencias de la hipotermia. «Le duelen las piernas y está súper cansado. Se levanta de vez en cuando, pero ya sabe que lo mejor es quedarse en la cama hasta que se sienta con fuerzas. Tiene que recuperar musculatura», aseveró su hermano.

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