El albergue de Oviedo se ampliará hasta las 70 plazas el próximo verano

Miguel Barrero, Toño Huerta, José Luis Galán y Raquel Alonso, ante el mapa de Oviedo. :: ARIENZA
Miguel Barrero, Toño Huerta, José Luis Galán y Raquel Alonso, ante el mapa de Oviedo. :: ARIENZA

El estand revive el camino primitivo a través de la historia y la literatura

GLORIA POMARADA

Pasado, presente y futuro del camino primitivo de Santiago se conjugaron ayer en el estand que esta edición ha instalado Oviedo en el recinto ferial. Tres momentos históricos expuestos por tres voces y puntos de vista distintos, la del escritor Miguel Barrero, la historiadora Raquel Alonso y José Luis Galán, presidente de la Asociación Astur-Leonesa de Amigos del Camino. Precisamente Galán abordó el futuro más inmediato del camino primitivo tras el éxito registrado este verano en el albergue municipal de Oviedo, gestionado por la entidad que él preside.

«En agosto muchos días vinieron setenta u ochenta peregrinos y no teníamos sitio, así que hubo que mandarlos fuera, a establecimientos de hostelería», señalaba. De cara al próximo verano, Galán prevé que el albergue incremente su número de plazas, desde las cincuenta y una actuales hasta un total de setenta. «Ampliar en superficie es difícil, lo que sí podemos hacer con cierta facilidad es ofrecer más plazas, cambiando camas por literas», apuntaba.

Para comprender el renacer que actualmente vive el camino primitivo es necesario remontarse a sus orígenes, trazados en la ponencia por la profesora de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, Raquel Alonso. «El camino de finales del siglo XI se desarrolla por Castilla, que en el siglo IX es un territorio que todavía no está recuperado para el cristianismo. Tenemos que suponer que existe una vía más antigua y que va más al norte», exponía Alonso.

Las raíces del camino se encontrarían, según la tradición, en el reinado de Alfonso II, en el siglo IX, «cuando el sepulcro habría sido descubierto. En época de la monarquía asturiana existía un santuario en Compostela y ya se creía que estaba la tumba del apóstol. Un vínculo histórico entre la monarquía asturiana y el culto a Santiago sabemos que existía».

Culto al Arca Santa

Más preciso resulta el origen del culto al Arca Santa, íntimamente relacionado con el camino primitivo. «El culto a las reliquias de Oviedo se desarrolla entre finales del siglo XI y principios del XII, no es el mismo que el culto de Santiago, pero sí se presenta como complementario. Muchos peregrinos que se dirigen a Compostela se desviaban por Oviedo», indicaba Alonso.

A aquellas tierras consideradas en fin del mundo hace diez siglos peregrinó el escritor Miguel Barrero en septiembre de 2015, una experiencia que plasmó en un diario. «Hice el camino porque quería contar lo que es hoy, por qué la gente sigue yendo a pie y se mantiene ese rito siglos después de su origen», reflexionaba el ovetense.

Caminar y pensar

Con ese fin de «tratar de entender el fenómeno de las peregrinaciones y entender su sentido en el siglo XXI» echó a andar sin esperar la respuesta que obtendría al final del viaje, plasmada en el propio libro, bajo el título 'Las tierras del fin del mundo'. «Es difícil explicarlo a quien no lo ha hecho, antes de emprender el camino me lo contaban y no llegaba a entenderlo del todo», confesaba el novelista.

El camino de Santiago «te da un tiempo para pensar y estar contigo mismo, plantearte cosas. Caminando se piensa mejor y se reflexiona con mayor profundidad». Ese misticismo que se despierta al peregrinar hacia la tumba de Santiago permitió a Barrero «conectar con las generaciones que antes que nosotros hicieron ese mismo recorrido. Es encontrarse con la Historia, pero también con las pasiones y miserias humanas, que están también en los peregrinos».

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