¿Alguien nota la diferencia?

Un gijonés con su ukeleke, al estilo Cuevas, en el Pueblo de Asturias / DANIEL MORA

El desnudo de Rodrigo Cuevas para promocionar Oviedo crea escuela en Gijón

Adrián Ausin
ADRIÁN AUSINGijón

Era solo una cuestión de tiempo. Pero los acontecimientos se han precipitado. Mientras el desnudo de Rodrigo Cuevas para promocionar el estand de Oviedo ha desatado una lucha fratricida en la capital entre tradición y modernidad, en Gijón el popular cantante, folclorista y showman está creando escuela. Y esto, claro está, ha tenido un rápido reflejo en la Feria de Muestras nada más abrir sus puertas. Ayer mismo, entre las espesuras del Pueblo de Asturias ya se podían distinguir gijoneses mostrando sus vergüenzas al mundo, ataviados solo con un bigote y un ukelele, cantando temas de amor y desamor a los cuatro vientos.

«Ayer dixísteme que hoy, y hoy dícesme que mañana. Ymañana me dirás que tas malina en la cama de mal de amores, prenda del alma...». Cuevas entonaba este canto popular, en el vídeo promocional de Oviedo, acomodado sobre un tronco ante las cascadas de Guanga, en Trubia, tal como vino al mundo. Nadie se lo pidió, según contaría más tarde. Lo hizo porque le pareció adecuado, natural, porque «todos los cuerpos son bonitos», según declaró ayer a EL COMERCIO a través del Diario de la Feria, y el suyo, claro está, más. Pero en Vetusta se desató la tormenta nada más difundirse esta bonita casigalina en cueros. El PP arremetió contra Somos, acusándole de corrupción y de actuar como un cortijo. Yen esa acera política hubo quien clamó por la intervención de Gabino de Lorenzo como Delegado del Gobierno para que las carnes patrias estén debidamente enfundadas. Cómo ha cambiado el cuento en Oviedo. Del ying al yang. Quién ha visto y quién ve a los capitalinos.

Pero en Gijón, donde la vida se contempla siempre con aires más sueltos, donde la gente anda por ahí un poco más descamisada, el ‘fenómeno Cuevas’ ha encajado como un guante. Si en Oviedo su gran estrella mediática y musical genera discrepancia, en la villa del Culu Moyáu ha desatado una cascada de simpatías. Si Oviedo, contra todo pronóstico, se ha adelantado en eso de promocionarse a través de un desnudo integral, en Gijón se ha abrazado la idea hasta el punto de empezar a proliferar los seguidores del ‘cuevismo’. Salieron los carbayones de la caverna tras largos quinquenios de tradición isabelina y lo celebran los gijoneses en un hermanamiento cultural que, quién sabe, podría llegar incluso hasta El Molinón, basta con cruzar el Piles, el 10 de septiembre cuando se reencuentren rojiblancos y azulones tras un pleistocénico distanciamiento. A la vera de la Feria de Muestras todo puede suceder.

‘Oviedo Embruxa’ reza el lema del estand capitalino. ‘Revolución’ reza el moyáu. Entre uno y otro hay apenas dos minutos a pie. Quizá se decida a recorrerlos Rodrigo Cuevas tras la actuación prevista para el 14 de agosto haciendo un correcalles con gijoneses y ovetenses hermanados por la gaita y el tambor. ¿Irán vestidos? ¿Odesnudos? ¿Será demasiado buen rollito después de tantos siglos de recalcitrante enemistad?

Cuando la gente se queda en cueros y se miran los unos a los otros suelen descubrir una gran semejanza entre unos y otros, hayan nacido ante el bravo mar Cantábrico o 28 kilómetros tierra adentro. Sin duda alguna, la terapia puede funcionar y, de hacerse viral, la Fidma 2017 puede acabar con un desnudo integral de los visitantes. Con ukelele o sin él.

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