Canciones para «enarbolar la bandera de la igualdad»

María José Gutiérrez, en el escenario. :: DAMIÁN ARIENZA/
María José Gutiérrez, en el escenario. :: DAMIÁN ARIENZA

La Asociación Sara Suárez Solís llevará la musicoterapia a los institutos para combatir actitudes machistas

G. P.

En un verano en el que las listas de éxitos musicales se han situado en el punto de mira por letras consideradas como machistas, la Asociación de Mujeres Progresistas Sara Suárez Solís entona una melodía en la que se conjugan familia, igualdad y música. El pabellón de Gijón acogió ayer un taller de musicoterapia impartido por María José Gutiérrez, con ejercicios prácticos «para improvisar y pequeños gags de la igualdad, en los que salen comportamientos presentes desde la infancia».

Lenguaje no sexista, discriminación positiva o el papel que juegan las familias en el ámbito de la igualdad son los elementos que la terapia aborda en sesiones como la ayer impartida, que en octubre se trasladará a tres institutos públicos de Gijón. «Se puede enarbolar la bandera de la igualdad a través de la canción», sostenía Gutiérrez. «La música de mis abuelas llevaba carga machista, la de mis padres también y yo me acuerdo de bailar ciertas canciones en El Jardín que hoy me sorprenden. La música es el reflejo de la sociedad en la que vivimos». Que los temas que más suenen entre los jóvenes de hoy día pertenezcan a géneros como el reggaeton, con sus controvertidas letras, «no quiere decir que todo el mundo lleve a cabo esos eslóganes», recordaba. «Desde las asociaciones estamos incidiendo en este tema porque es importante, nos tachan de pesadas pero tiene que ser así. Las cosas se consiguen a base de visibilizar y de que la gente se pare a pensar».

Ese programa de sensibilización y visibilización llegará a los institutos Jovellanos, Mata Jove y Calderón de la Barca en octubre. «Hay relaciones que no son muy correctas en chicos y chicas de doce, trece o catorce años. Queremos abordar el bullying, el control de pareja o el mal uso de redes sociales en talleres en los que empleamos su música». El fin de la asociación es «tocar fibras sensibles para crear y formar en cada instituto a grupos de iguales y que sean ellos quienes investiguen y trabajen con sus propios compañeros. Los adolescentes son el germen, pero también hay que implicar a las familias», recordó.

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