Equilibrios imposibles para los más pequeños

Patricia López, de espaldas, Darío, Andrés, Lili, María, Olaya y Lola, en el taller. :: DAMIÁN ARIENZA
Patricia López, de espaldas, Darío, Andrés, Lili, María, Olaya y Lola, en el taller. :: DAMIÁN ARIENZA

El estand de la Universidad de Oviedo organiza talleres de divulgación científica

P. PARACUELLOS

Plastilina de colores, palitos de madera y un arcoiris de cuentas y plumas para decorar son las herramientas que los niños utilizaron ayer para construir artilugios capaces de mantener en equilibrio apoyados solo en la fina punta de un palillo. Fue en uno de los talleres ofrecidos en el estand de la Universidad de Oviedo. La divulgación científica para los más pequeños llega a la iniciativa llamada 'Monstruo curioso'. El objetivo es «que desde pequeños los niños tengan el gusanillo en el cuerpo de que, en el futuro, quieran ser científicos», aseguró Patricia López, profesora de educación infantil y responsable de los talleres.

«Supervisamos mientras los niños hacen los talleres, pero les dejamos crear; combinamos ciencia con pedagogía», informaba López mientras en una de las mesas Cristina Fernández de tan solo tres años y ataviada con una batina blanca a su medida, unía varillas de madera a unas bolas de plastilina rosa decoradas con plumas rojas, sus dos colores favoritos. Se llevó su creación a casa y asintió tímida cuando se le preguntó si la expondría en su habitación.

También impartirán talleres de pintura, decoración de camisetas y circuitería eléctrica

Aunque en aquel momento, sobre las 14 horas, solo estaba Cristina en el taller, en el de las 17.30 ya estaba casi lleno. «Son ocho niños por tanda y hacemos el asunto cortito -de una media hora- para que no se aburran». Seis jovencísimos científicos, de entre cinco y doce años de León; Lola, Olaya, Lili, Estrella, Andrés y Darío. «Somos vecinos», aclaraba Lili mientras decoraba su escultura, que decidió llamar 'Estrella'. Darío la bautizó Darío. Cuando López preguntó a los niños si les gustaría ser científicos los brazos de María y Lili se alzaron como un resorte. «¿Pero qué significa ser científico?», lanzó su profesora la pregunta. «¡Descubren cosas!», dijo Olaya. «¡Se hacen preguntas!», respondió Olaya. «¡Hacen experimentos!», añadió Lili. «Lo importante es que se entretengan mientras aprenden».

Si su hijo, sobrino o nieto tiene entre tres y doce años y siente que su porvenir está en el mundillo científico no dude en acercarlo al estand de la Universidad de Oviedo entre las 12 y las 13.30; y por las tardes de 17.30 a 19 horas. Además del taller 'Equilibristas', los guajes podrán jugar con la pintura utilizando escurridores de lechuga para crear patrones abstractos, decorar camisetas a su gusto con una variedad de materiales y tener su primer contacto con los circuitos eléctricos.

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