«Esto es una especie de oasis»

Vicente Domínguez, cuarto por la izquierda, con gestores culturales y algunos de los artistas que exponen en el estand.
Vicente Domínguez, cuarto por la izquierda, con gestores culturales y algunos de los artistas que exponen en el estand. / D. ARIENZA

El Principado presenta su estand, con una veintena de obras de artistas asturianos

AZAHARA VILLACORTA

Aunque pueda parecer una reflexión de perogrullo, lo dijo ayer el viceconsejero de Cultura del Principado: «La Feria de Muestras no es un espacio museístico. Es un lugar donde se comen bocadillos de calamares y donde hay muchos impactos». Así que lo que ha pretendido el Gobierno del Principado a través de su estand es construir «una especie de oasis o remanso de paz» consagrado a la creación artística en mitad de la marabunta que pugna por la mejor oferta o el cachivache de moda.

Así lo explicó Vicente Domínguez durante una visita guiada a la muestra que ha quedado instalada en el pabellón gubernamental.

Titulada 'Principado de Asturias, Principado de Arte', la exposición está compuesta por una veintena de obras (firmadas por otros tantos artistas asturianos o residentes en Asturias, lo más granado de las últimas décadas, de Barjola a Kely pasando por Carlos Coronas, Guillermo Simón, Francisco Fresno, Ángel Guache, Ricardo Mojardín o Pablo Armesto) que provienen de lo que el Ejecutivo regional ha dado en denominar 'Pentágono del Arte' y que han sido seleccionadas por las direcciones de los cinco equipamientos que lo conforman: el Bellas Artes, el Barjola, Laboral, la Sala Borrón y el Niemeyer.

Junto a buena parte de ellos -gestores y creadores- recorrió Domínguez un pabellón que, según apuntó, «está teniendo una afluencia permanente» ayudado por una Feria de bote en bote.

No ocurre lo mismo, en cambio, con algunos de los equipamientos del Pentágono como Laboral Centro de Arte, que atraviesa su verano más difícil, con sus puertas cerradas tres días a la semana y contados visitantes cuando se cumple una década de su inauguración. Un languidecer al que el viceconsejero restó importancia apelando a su juventud: «Laboral es un proyecto que está comenzando, con las turbulencias propias del principio de cualquier gran proyecto. El MACBA acaba de hacer veinte años y sigue construyéndose todos los días».

Tampoco le parece procedente a Domínguez hablar de números: «Se debe valorar el contenido y también los públicos a los que va dirigido. No podemos pensar que puede tener el mismo número de visitantes o de usuarios un centro como el Bellas Artes que algo más especializado como Laboral Centro de Arte. Por tanto, la equiparación de cifras es errónea».

Así que, lejos de hablar de inversiones o nuevos rumbos, el objetivo, añadió, es «ser capaces de convencer a las personas de que los contenidos de Laboral les van a interesar y van a ser importantes para su reflexión».

Superar los espectadores-seta

Y, mientras está por ver cómo lo consigue, prefirió centrarse en el vergel ferial, donde «los visitantes pueden disfrutar de todas las obras gracias a un código QR» y los más pequeños, participar en talleres didácticos. Porque, según el viceconsejero, «en vez de en 'Los mundos de Yupi', ahora vivimos en el mundo Twitter y la posverdad, convertidos en espectadores-seta», algo que es necesario «superar» a través del arte.

Lo dijo entre paredes en las que se ofrece al espectador la posibilidad de escribir en post-its sus reflexiones. Y, en ellas, como en la Feria y en la vida, hay de todo: desde un sentido 'Puxa el arte asturiano' hasta un desolado 'Hay veces que no entiendo nada', el mucho más poético 'Me gustas cuando callas' o un '¡Vamos, Sporting!'.

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