Junceda urge «reformas que no pueden esperar» para Asturias

Con motivo del día del SabadellHerrero en la Feria Internacional de Muestras, se entregó el XIII Premio del Ateneo Jovellanos, patrocinado por el banco. En la imagen, algunos de los participantes en la celebración.

El SabadellHerrero insta a apostar por la formación práctica, los valores, la actividad empresarial y ampliar la visión económico-territorial

AIDA COLLADO

Existe cierto ambiente de optimismo entre visitantes, representantes institucionales y empresarios, que este año permite ver desde la Feria de Muestras el cielo de la economía asturiana más azul, aunque sea solo de un modo figurativo y los paraguas lleven camino de convertirse en el producto estrella de esta edición. Ayer salió el sol y el director general de SabadellHerrero, Pablo Junceda, confirmó durante el día de la entidad en la Fidma la mejoría de muchos de los indicadores macroeconómicos de la región, pero también llamó la atención sobre otros datos, igual de reveladores, que sitúan al Principado entre «las comunidades que con mayor urgencia deben acometer algunas reformas que ya no pueden esperar más». Se refirió a algunos de los récords menos envidiables de la comunidad: la tasa de actividad más baja del país (51%), la edad media más alta de toda España (47,5 años), el menor número de hijos por mujer de Europa (0,99) o el peor porcentaje de menores de 30 años de la UE (23,6%), entre otros indeseados liderazgos. En atención a ello, dijo, la obligación de Asturias «no es ni la de quedarse 'adormilados' en un pasado de arrumacos económicos públicos, ni obnubilados en un presente de optimismos más o menos coyunturales; sino pensar y reflexionar sobre el futuro que queremos para la generación que nos ha de reemplazar».

Una reflexión sobre los años que están por venir, que dirigió hacia cuatro pilares. El primero de ellos se traduce en una decidida apuesta por la mejor formación práctica. Junceda pidió la «necesaria» adecuación de los estudios superiores hacia grados y postgrados dotados de una «empleabilidad real». «No podemos seguir fabricando profesionales cuyos estudios nada tienen que ver con los puestos de trabajo que demanda el mercado», amplió. En su opinión, la Universidad debe aunar esfuerzos con nuevas iniciativas públicas y privadas y los asturianos tienen que olvidarse de la «enfermiza obsesión por las titulaciones». Al menos, si quieren cubrir las necesidades de las grandes compañías, que hoy «necesitan buenos profesionales de oficios industriales, expertos en mecanización, automoción, construcción, medio ambiente o gastronomía».

La segunda pata para meter al Principado en la vía rápida del desarrollo económico es «el apoyo decidido a la actividad empresarial». De este modo, urgió la puesta en marcha de normas eficaces que favorezcan la implantación y el crecimiento de empresas, el impulso y dotación presupuestaria de mecanismos de incentivación y apoyo al emprendimiento, el favorecimiento de organismos y clústers empresariales «sin interferencias políticas» y una regulación fiscal «acorde con la de otras comunidades», entre otras medidas.

Para ello, insistió, es necesario mejorar la imagen del empresario y transformarle en un ejemplo, «porque son ellos los que crean puestos de trabajo, los que fomentan el crecimiento y la generación de riqueza». Y son ellos, también, los que «deciden dónde implantarse».

«Pensar en global»

El director general de SabadellHerrero invitó, en tercer lugar, a ampliar nuestra visión económico-territorial. En otras palabras, a «pensar el global, pensar en colaborar, pensar en crecer y pensar, en definitiva, en ir más allá del Pajares, de Tina Mayor y de la Ría del Eo a vender, comprar, buscar soluciones colectivas y reclamar conexiones territoriales que son justas y necesarias». Se refería así a dar un apoyo decidido al eje noroeste de comunicaciones ferroviarias, a la comunicación con las autoridades de las comunidades vecinas y a aglutinar tamaño con otros territorios, tales como el norte de Portugal.

Para hablar del cuarto pegoyu del futuro asturiano, Junceda recordó la figura del fallecido Pepe Cosmen y las ya famosas 'cuatro haches' que, según siempre decía, regían su actividad empresarial: la humildad, la humanidad, la honestidad y el humor. Porque la última clave que dio ayer fue la de los valores. «Sin su aplicación diaria, de poco servirá mirar al futuro», zanjó su análisis. Todo lo anterior, puntualizó durante su visita al estand de EL COMERCIO, no va en contra de la sensación de optimismo generalizado. «Los números dicen que la cosa va bien, la recuperación es un hecho. Ahora tenemos que consolidarla». Y para ello queda mucho por delante.

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