Llega la hamburguesa de cachopo

Hamburguesa de cachopo. /DAMIÁN ARIENZA
Hamburguesa de cachopo. / DAMIÁN ARIENZA

La oferta tradicional sigue en pie e irrumpen las chapatas de pizza

GLORIA POMARADA

El aroma a carne a la parrilla y calamares fritos conduce al visitante hacia una de las zonas más apreciadas del recinto ferial, los puestos y restaurantes que a lo largo de las sesenta y un ediciones del gran escaparate comercial se han convertido en un polo de atracción por sí mismos. Los sabores clásicos y las innovaciones culinarias conviven en locales separados por apenas unos metros e, incluso, en un mismo plato. Es el caso de la hamburguesa de cachopo con la que este año ha debutado La Gaviota Calva. «Lleva carne de buey, cecina y queso de cabra. Llama mucho la atención», cuenta Ainhoa Pérez, que ha desplazado estos días su restaurante de Cimavilla hasta el recinto de la ribera del Piles. Una vuelta de tuerca da también Luciano Pizzaroti a la masa del típico plato italiano, sustituido en la Feria por pan de chapata coronado por jamón serrano, bacon o vegetales. «Nos gusta traer novedades para que no sea lo de siempre. Fuimos pioneros en traer fruta picada», afirma Aitor Escandón entre sus dos puestos. En Tutti Frutti, las frutas de temporada inundan de color y versatilidad la vitrina. Desde zumos a batidos o ensaladas, lo sano triunfa entre los visitantes, especialmente en los días de calor. «Tuvimos que duplicar la gente porque no dábamos a basto, el éxito está en que la fruta está cortada en el momento». La oferta 'light' de la Feria trasciende este año a macedonias y bebidas de kiwi, piña o melón a chorizo. Uno de los restaurantes clásicos, El Cuco, incluye en la carta nueva línea de productos bajos en grasa y sin aditivos, conservantes o gluten. Junto a la novedad de un plato ecológico de chorizo y huevos, un imprescindible de la casa: las contundentes bandejas a base de toda la carne imaginable, desde hamburguesa a criollo, lomo o perritos. A escasos metros, Vallina complementa la carta de bocadillos y platos de criollo con un cucurucho de longaniza y chips. «Se puede comer tanto caminando como en la terraza. También gusta mucho el chorizo rojo extra», apunta Benito González.

La ruta gastronómica demuestra que no solo de calamares vive la Feria. Otra delicia del mar rebozada que triunfa desde hace cuatro años son las gambas a la gabardina de La Paloma. El mítico bar de vermú de la ovetense calle de la Independencia trae «lo clásico de Oviedo a Gijón», como tortos, tortilla rellena o empanada. La mejor compañía para su vermú casero sigue siendo, no obstante, las gambas. «La clave es el cariño que le ponemos y el buen producto», explica Carmen García, segunda generación de hosteleros del mítico local. «Preparo doscientas cincuenta gambas al día», cuenta el cocinero Casimiro González. Puede afirmarlo con exactitud, pues pela las gambas a mano, una a una.

Ginebra de Noreña

Una cerveza fría tras las compras es la mejor vía de escape superado el trance por los concurridos estands. Más aún si procede de Asturias, como las especialidades que ponen a la venta Belenos y La Xana. «Traemos pilsen en barril y cuatro variedades de 'ipa' y 'pale ale', que tienen un sabor diferente por el tipo de fermentación», destaca Marcos Fernández, de La Xana. Licores de hierbas picantes o una auténtica 'London dry gin' elaborada en Noreña son las renovadas ofertas para los más resistentes al alcohol. Aquellos que se decantan por una sosegada copa de vino mientras comen oteando el recinto tienen su sitio en El Mirador de la Feria, con menús del día a base de comida casera y «de cuchara». «También hacemos los caterings de la Feria», detalla Aroa Ceñera, que traslada su restaurante de Sama al recinto durante la cita ferial.

En el lado opuesto del restaurante de mesa, se encuentran los míticos sandwiches para llevar de San Martín. Mixtos de jamón york y queso que «llevan cuarenta años en la Feria», indica Lucía Rodríguez. La respuesta al «¿y de postre?» se encuentra en el mismo estand. Tartas de sabores clásicos como la de arándanos compiten con propuestas actuales como 'cheesecakes' o pasteles de milhojas. Siguiendo con el dulce, gofres de praliné de avellana, crêpes rellenos de chocolate y helados hacen las delicias de los más golosos. Tras una fartura de Feria, solo cabe desear una buena digestión.

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