LA LLEGADA DE VALDEDIÓS

Las carmelitas samaritanas ofertan dulces, patés, jabones, libros, discos e incluso Lotería de Navidad

La hermana Teresa atiende en el puesto de las carmelitas samaritanas, anexo al Palacio de Congresos. En su turno estaban también Espeanza y Marina. / DAMIÁN ARIENZA
Adrián Ausin
ADRIÁN AUSINGijón

Valdediós es demasiado grande. De ahí que las trece carmelitas samaritanas que lo habitan desde hace trece meses hayan decidido hacer un paréntesis, por turnos, en su clausura para buscar fondos en la Feria de Muestras. «Queremos darnos a conocer y afrontar las necesidades para sostener el monasterio», explica la hermana Teresa, natural de Gerona. En su puesto, próximo a la entrada, bajo el estand de Oviedo, esta orden religiosa fundada hace solo un año, con sedes en Valladolid y Villaviciosa, ha desplegado su variada oferta de productos.

Tienen ‘clásicos’ de los conventos. Como los dulces, que realizan desde su llegada a Asturias al tomar consciencia de lo llambiona que es esta tierra. Hay cocadas, samaritanas, pastas de mantequilla y caramelo, caprichos y galletas de nata (de 4,50 a 8 euros). Luego están las mermeladas, unas típicas y otras más originales: pera con canela, sidra con pasas, piña, higos... (4,50 o 5 euros). Sin embargo, se adentran también en terrenos más innovadores. Patés de garbanzos, cabrales con sidra o dátiles con queso (3-4 euros), Jaleas con las que untarán bocadillos de jamón a tres euros, libretas con fundas bordadas a mano (de 3 a 8,90), pulseras, jabones, camisetas, mantelerías, rosarios... E incluso remedios naturales realizados con aloe vera, árnica y otras esencias que recomiendan para quemaduras, golpes, cicatrices, a modo de desodorante o para repeler los mosquitos.

El último capítulo de su variada oferta lo forman los cedés, algunos cantados por ellas mismas, y las publicaciones de su editorial, entre las que destaca ‘Valdediós... ¡ha resucitado!’, donde cuentan en primera persona su experiencia en el monasterio. El primer día en la Feria de las carmelitas samaritanas fue «tranquilo». Ayer, segundo, esperaban más gente a medida que funcionase el boca a boca. E incluso el rastreo visual dejado en su trajín por el recinto para ir llevando la mercancía, una tarea realizada por las propias hermanas, estanterías incluidas.

No puede bajar la guardia esta orden religiosa pues las samaritanas, segregadas de las carmelitas descalzas, están en sus comienzos de vida autónoma y deben consolidar sus dos ‘casas’ de Viana de Cega y Valdediós. A efectos eclesiales, según informan, estarán durante tres años ‘ad experimentum’ (o sea, en prácticas) al término de los cuales la Santa Sede habrá de concederles canónicamente su condición de nueva congregación, si bien tienen permiso para funcionar entretanto como tal. Su vocación, anotan, es «explicar al mundo que Dios nos ama con corazón de hombre». Ese testimonio lo transmitirán en la Fidma verbalmente estos días a quien quiera escucharlas o, con más tiempo, a quien prefiera leerlo en sus publicaciones o sus cedés.

Pero como de las cosas del espíritu no se puede alimentar el hombre ni tampoco el Prerrománico asturiano, es necesario acompañarle esta vertiente comercial que incluye Lotería de Navidad e información sobre la hospedería, donde una pareja se puede alojar en régimen de pensión completa por 60 euros y se sirven comidas a diario por 10. Basta llegar entre las dos y las tres para servirse. Luego uno puede comer tranquilo, sin horario, en la paz de Valdediós, donde el cuerpo y el espíritu pueden llegar encontrarse en una extraordinaria paz.

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