«San Lorenzo y el Naranco tendrían que ser nudistas»

Rodrigo Cuevas irrumpe en madreñes en el estand de Oviedo, que le aguardaba repleto.
Rodrigo Cuevas irrumpe en madreñes en el estand de Oviedo, que le aguardaba repleto. / DAMIÁN ARIENZA

Rodrigo Cuevas llena el estand de Oviedo con un concierto dedicado a su ciudad y a Tino Casal

PABLO PARACUELLOS

Es algo irrefutable el hecho de que Rodrigo Cuevas es uno de los artistas más queridos de Oviedo. Ayer, en el estand de la ciudad que le vio nacer actúo ante más de trescientas personas que abarrotaron el pabellón. Cuevas, en el pecado lleva la penitencia y en este caso hablamos de su impredicibilidad. Se sabe que va a salir al escenario pero no se sabe ni cómo, ni por dónde, ni qué va a hacer sobre él.

Apareció por detrás, por la puerta principal, por donde no se le esperaba. Los aplausos llegaron a la vez que les madreñes pisaban las tablas del escenario nada más subirse a él. Micro en mano y cable al hombro se arrancó con una versión a capella de 'A la entrada d'Uviéu'. Cuevas animó a los asistentes a participar de la actuación y les pidió que exclamaran un sonoro 'ho' entre verso y verso. Ni siquiera necesitó hacer calentar motores a su público, entregado desde el primer momento. A continuación, como parte de la 'performance' sacó una libreta, «clásica, como yo», bromeó. En ella, las palabras «no de un pregón, sino las de un 'happening'» que el artista dedicó a Oviedo. «Para dar las gracias voy a hacer un 'striptease', pero un striptease invisible, del corazón», dijo, mientras se quitaba las gafas de sol.

Atraer a la mocedad

Reivindicó la cultura que nace en los bares y que está «capada» por las leyes que limitan los decibelios por la noche: «Los buenos ciudadanos incumplen las leyes injustas. Por eso, quiero darle las gracias a los locales que ofrecen una programación cultural atractiva jugándose las multas y dándole una oportunidad al artista». «Todos los artistas salimos de los bares», remachó. También hizo una llamada a la mocedad ovetense. Animó a los jóvenes a no irse de Oviedo por el miedo a ser ellos mismos. A la vez, solicitó a los mayores que trabajaran para hacer «la ciudad interesante para que la mocedad quiera quedar aquí. Porque sin juventud no hay alegría ni renovación». Recordó su vídeo promocional en el que canta desnudo frente a las cataratas del Guanga. No quedó ahí la cosa, y reclamó: «San Lorenzo y el Naranco tendrían que ser nudistas». Este discurso de amor a Oviedo fue correspondido por sus paisanos con una gran ovación.

Después cantó. Dos canciones de Tino Casal, a quien dedicó el concierto: 'Pánico en el Edén' (y se quitó la chaqueta) y 'Embrujada' (y se quitó el fajín). Finiquitó con 'Arboleda bien plantada' y una versión trap de 'Tengo de subir al puertu'. Iconoclastia en vena para los afortunados asistentes, que aplaudieron a rabiar.

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