«Ojalá tuviéramos un Revilla para promocionar la anchoa asturiana»

Ángela Donato junto a la maqueta del artesano Emilio Álvarez.
Ángela Donato junto a la maqueta del artesano Emilio Álvarez. / DAMIÁN ARIENZA

Ángela Donato. Responsable del estand de Conservas El Viejo Pescador

CHELO TUYA

Ni es vieja ni pescadora, pero es la cara visible de un estand que parece desubicado. En un pabellón repleto de juguetes, vestidos, bisutería y sombreros surge, de repente, un coqueto salón alumbrado con velas y preparado para una gran cena. Compuesta por escabeche de bonito, mejillones, patés y anchoas. Sin embargo, al conocer que el pabellón se llama Atlántico se entiende que esté en él Conservas El Viejo Pescador, una empresa artesana de Tapia de Casariego que tiene al afamado Emilio Álvarez como motor. Ángela Donato (Oviedo, 1984) es la cara visible de la empresa.

-Usted no es ni vieja ni pescadora.

-(Risas) No, los de Conservas El Viejo Pescador somos una empresa de cinco socios que llevamos 17 años trabajando en Tapia de Casariego. El artesano es Emilio Álvarez, su pasión es la fabricación de la conserva, pero es un artista total. La escultura que preside el estand la ha hecho él. De hecho, se le parece.

-Emilio será del norte, pero bonito, ejem... Que no nos riña.

-(Risas) No, que no nos riña. Porque, además, vale más la experiencia que la guapura. Y Emilio es uno de los mayores expertos en conservas. Y, por ejemplo, en aceite ecológico, uno de los mejores de Europa.

-Es su primera vez en la Fidma. ¿Vienen a echar redes?

-(Risas) Venimos a darnos a conocer. Somos una empresa artesana, ya digo, que trabajamos mucho en una producción de calidad. Crecemos, pero sin prisa. Hasta ahora, el 80% de nuestra producción es del occidente de Asturias. Ahora queremos ampliar mercado.

-¿Una empresa de conservas de bonito del norte solo podía estar en el pabellón Atlántico?

-(Risas) Al principio parecía que estábamos un poco desubicados, porque somos los únicos expositores de este producto en el pabellón. Pero nosotros somos muy positivos. Creo que, precisamente, el visitante se sorprende de encontrarnos aquí.

-¿Y en la Feria pican clientes?

-(Risas) No queremos que piquen, sino que nos conozcan. Afortunadamente, el que lo hace, repite. Acabamos de estar en la Feria de la Conserva de Candás y ya nos han venido clientes que nos conocieron allí a buscar nuestro producto.

-¿Cuál es el cebo?

-(Risas) Nuestro producto estrella es el escabeche. El de bonito y el de mejillones. Es diferente a todos los demás. Se lo aseguro.

-¿Qué lleva?

-¡Uy! La receta del escabeche que hace Emilio es más secreta que la fórmula de la Coca Cola (risas). En serio lo digo, tiene un gusto increíble. El de mejillones, como dice él, te deja una alegría al final...

-Un producto tan secreto y artesano, ¿es más caro?

-Pues creo que no. Tenemos precios muy competitivos, aunque, desde luego, nuestro producto es muy costoso en cuanto al trabajo que requiere. Ahora, por ejemplo, estamos a destajo con la costera del bonito. Luego empezamos con la del mejillón. Porque trabajamos con producto fresco y de temporada. El bonito, de las rulas de Puerto de Vega, Tapia y Burela..

-¿La crisis les hizo daño?

-Nuestra clientela es muy fiel y al ser una empresa artesana, crecemos a otro ritmo. No obstante, ahora notamos más demanda. Estamos en los Duty Free, en laterías, nos piden para catas en casa...

-¿Y esos chefs que esferifican?

-(Risas) Tenemos muchos clientes de hostelería.

-¿Han contactado con Revilla? Igual cambia de anchoa.

-(Carcajadas) Ojalá tuviéramos un Revilla para promocionar la anchoa asturiana. Aunque tengo que decir que, como artesanos, no podemos quejarnos de la promoción.

-¿Los cántabros nos han comido la tostada? ¿Y la anchoa?

-(Risas) La suya es muy buena y es normal que la promocionen.

-En la cabeza de Emilio, además de la secreta fórmula del escabeche... ¿Hay algunas sorpresa?

-Bueno (risas) alguna hay. Estamos trabajando en algo... (Se calla)... Queremos probar un producto nuevo... Del mar... Asturiano...

-¿El oriciu?

-(Risas) No puedo decir nada, pero ese tiene mucha veda.

-¿El pulpo?

-(Risas) Mis labios están sellados. Que luego riñe Emilio (risas).

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