«Ir a la playa o a la nieve en silla de ruedas ya es una realidad»

Juan Carracedo,en la silla quepermite a la persona condiscapacidadponerse de pie.:: DANIEL MORA
Juan Carracedo,en la silla quepermite a la persona condiscapacidadponerse de pie.:: DANIEL MORA

CHELO TUYA

Paseando por El Muro vio un día a una pareja. Mayores. Mucho. Él iba en silla de ruedas. Al llegar a La Escalerona, la mujer se descalzó y le dejó a él los zapatos. Ella paseó hacia el Piles mojando los pies. Él, la siguió en su silla, pero desde el paseo. Era 2014 y la cabeza de Juan Carracedo (Villalís, 1964) comenzó a bullir. Experto en logística e ingeniería, el fundador de Technolis Outsourcing comenzó a soñar la silla de ruedas inclusiva. Buscando piezas encontró que en Estados Unidos ya se vendía su diseño. Y en la Feria presenta, por primera vez, los modelos de Ontrack de los que es exportador en exclusiva.

-Vende una silla de ruedas para ponerse de pie.

-Las personas que utilizan estas sillas tienen movilidad limitada y necesitan ayuda para determinados movimientos. Muchas actividades requieren una postura diferente a estar sentado. Con ella la logran.

-¿Cómo llegó a este modelo?

-Somos un grupo de ingenieros que llevamos muchos años trabajando sobre logística y movilidad. En 2014 vi una pareja de paseo por El Muro. Eran muy mayores. En un momento dado, ella le dejó los zapatos y se fue a pasear por el agua. Él la seguía desde arriba. Y me dije ¿por qué no pueden seguir paseando juntos? Y empezamos a pensar.

-¿Y salió este prototipo?

-No, cuando ya teníamos pensado un diseño y estábamos buscando piezas encontramos este modelo ya en venta en Estados Unidos. Como se ajustaba a nuestra filosofía, empezamos a trabajar para venderla aquí. Y ahora somos los exportadores en exclusiva para España y Portugal. De hecho, la primera vez que la presentamos es aquí.

-¿Por qué en la Fidma?

-Porque somos de Gijón, estamos en el vivero de empresas y, sobre todo, porque conocemos que la Feria es un escaparate impresionante. Tuvimos suerte de que en junio esta parcela quedó libre. Ahora ya la tenemos reservada para 2018.

-¿Se da cuenta de que a esta parcela no se puede subir en silla?

-(Se entristece) Completamente. Con nuestras sillas el bordillo de este prau es perfectamente salvable, pero para las sillas que todo el mundo tiene, no. La opción era poner una rampa, pero en esta calle, con tanta afluencia de público, iba a ser una fuente de tropiezos. A los que no pueden subir les bajamos la silla. Y que la prueben.

Entre 15.000 y 20.000 euros

-¿Hay que sentarse antes de preguntar el precio? Para no desmayarse, digo.

-(Sonríe) Depende de con qué se compare.

-Con un bolsillo medio.

-Cuestan entre 15.000 y 20.000 euros. La más cara es la que permite la bipedestación. Y hay muchas facilidades para el pago.

-¿Hay descuento de Feria?

-Ya está incluido. Supone un ahorro de entre 2.000 y 3.500 euros. Puede parecer mucho dinero, porque, si se compara con coches que se venden aquí, los hay ya por ese dinero. Pero con esta silla, ir a la playa o a la nieve es una realidad.

-La Ley de la Dependencia ¿no iba a ser un vivero de empleos?

-Eso dicen los expertos, pero las administraciones se preocupan mucho de hacer accesibles las ciudades, pero no las naturalezas. Nosotros apostamos por un ocio inclusivo. Que las personas con discapacidad puedan ir a pescar o a hacer una ruta, pero sin un coste medioambiental.

Esta tarde, manifiesto

-¿No asfaltar el prau?

-Exacto. Ni la playa. Me da mucha pena cuando veo a las sillas de rueda en la playa, parados en esas plataformas de madera. Con estas sillas pueden entrar en la arena, en el agua, subir por el monte. Tienen accesorios para colocar la caña de pescar, la escopeta de caza... Lo que se logra con este instrumento es hacer accesible el ocio. Además, las sillas que permiten estar de pie también mejoran la salud de la persona con discapacidad, que no está siempre sentada.

-¿Falta impulso político?

-Esta tarde, en el Palacio de Congresos, nosotros leeremos un manifiesto por el ocio inclusivo. Instamos a las instituciones a que no solo se queden en la parte urbana de la discapacidad, sino que ayuden con soluciones como éstas, que integran más a la gente.

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