El Roxu, una «empresina» de altura

Los premiados recibieron los urogallos en un abarrotado anfiteatro.
Los premiados recibieron los urogallos en un abarrotado anfiteatro. / DAMIÁN ARIENZA

El Centro Asturiano de Madrid concede sus urogallos anuales

GLORIA POMARADA

Los premios que cada año el Centro Asturiano de Madrid concede a personas, empresas e instituciones que «contribuyen al engrandecimiento identitario de Asturias y, por ende, de España» volvieron a celebrarse una edición más en el marco de la Feria de Muestras.

La empresa Grúas El Roxu se alzó con el galardón a la entidad asturiana del año por su trayectoria ascendente y su «gestión responsable y crecimiento sostenible». Fundada en 1978, nació como «una empresina en una pequeña nave de techos bajos, pero con sueños de altura», recordaba Pedro Lapuente, representante de la compañía que ayer acudió a recibir el galardón junto a José Manuel García, presidente del grupo. «El grupo se ha convertido en parte de nuestra cultura, la elevación de las grúas es un símbolo de nuestra región», ensalzaba. Grúas El Roxu fue creciendo paulatinamente con su apuesta por un material de vanguardia que les llevó a mediados de los ochenta a engrosar su cartera de clientes. «Se va convirtiendo en un agente habitual en las obras más significativas de la región», continuaba Lapuente en su repaso por la historia de la empresa. En el año 1998, llegaría el traslado a una nave de más de cien mil metros cuadrados y, en el 2000, su irrupción en el montaje de parques eólicos que le permitió saltar al extranjero. Hoy, Grúas El Roxu dispone de cinco sedes en Asturias y Castilla y León, ciento sesenta grúas, más de cien camiones, seiscientas plataformas elevadoras y casi trescientos empleados.

El galardón a la entidad del año va aparejado a los «codiciados» urogallos, que reconocieron ayer la asturianía de nueve personalidades y agrupaciones. «Son unos premios que redundan en el bien de Asturias, que reconocen el mismo horizonte asturianista», indicaba el presidente del centro Valentín Martínez-Otero.

«El urogallo silvestre y mítico es un ave encantada símbolo de nuestra tierrina» y su canto «un himno de libertad amenazada», loaba. En esta trigésima edición de los premios, el Centro Asturiano de Madrid entregó la estatuilla del icónico ave al artesano Juan Luis Gutiérrez; al gaitero Rubén Alba García; al grupo Perendengue de Cangas del Narcea en la categoría de baile; la Agrupación Polifónica del Centro Asturiano de Avilés en corales; restaurante Casa Lula de Tino en gastronomía; la acordeonista Beatriz Rodríguez como personaje popular; Humberto Gonzali por su defensa de la llingua asturiana; los agentes del medio natural del Sella por preservar la naturaleza; el Xiringüelu en categoría de festejos y Raquel Rodríguez como deportista.

Mención especial tuvieron el periódico El Fielato, el maestro pastelero Miguel Sierra, la Fundación EDES y la Compañía Asturiana de Comedias.

«Brillante» Janel Cuesta

Los galardones fueron presentados por segundo año por la poeta Vanessa Gutiérrez, a la que Janel Cuesta cedió el testigo en un acto en el que el colaborador de EL COMERCIO recibió un diploma de agradecimiento por su «dilatada y brillante» colaboración con el Centro. «Ha hecho del periodismo su vida», destacaba Martínez- Otero. Las gaitas y el baile de Perendengue pusieron fin a una gala que volvió a reunir a la esencia de la asturianía.

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