«Siempre merece la pena»

Aglomeración a la hora de apertura del recinto en el Día de las Personas Mayores, que entraban gratuitamente.
Aglomeración a la hora de apertura del recinto en el Día de las Personas Mayores, que entraban gratuitamente. / DAMIÁN ARIENZA

Los mayores, muchos leoneses, disfrutan de su día bajo techo

GLORIA POMARADA

Una interminable hilera de autobuses adornaba desde primera hora de la mañana de ayer la ribera del Piles. En su interior, los visitantes más entusiastas de la Feria iban accediendo a un recinto que aguardaba con los brazos abiertos a unos mayores que, cada año, tienen reservado su día. Llegados desde puntos de toda Asturias y comunidades vecinas, con una destacada representación de leoneses, las personas mayores fueron fieles a la tradición. La primera parada está en el pabellón del SabadellHerrero, proveedor habitual de gorras y regalos varios, que sin embargo este año se reservan al día de la entidad bancaria, el próximo jueves. «Entonces, ¿de los bombones ni hablamos?», preguntaba a las azafatas del estand un hombre tras ser informado de la confusión.

Por suerte para los más golosos, la oferta gastronómica del recinto es amplía. Desde el tradicional arroz con leche a comidas más consistentes como costillas o un bocadillo de calamares al que los veteranos de la Feria no suelen fallar. La zona de restauración fue ayer refugio contra el constante orbayu que cayó sobre Gijón y los paraguas y gorros impermeables la mejor inversión más segura. Bolsas de playa e incluso sillas plegables paseaban ayer por el recinto en manos de los visitantes de León, que esperaban compaginar la excursión ferial con un baño en en San Lorenzo. Algunos valientes, como los septuagenarios Valentín Álvarez y Javier Cordero, afirmaban con orgullo haberse adentrado en el Cantábrico.

Sofás para la siesta

Mientras fuera arreciaba la lluvia, los pabellones comerciales se llenaban de mayores dispuestos a llevarse de la Feria las últimas innovaciones en materia doméstica. Sofás de masaje y utensilios de cocina triunfaron entre un público práctico al que la experiencia de los años ha enseñado que la mejor inversión está en los enseres que facilitan el día a día. «Compré el año pasado un producto para la vitro cerámica que me encantó, valía 18 euros pero valía la pena. Si lo veo lo vuelvo a comprar», contaba Luisa Martínez, vecina de Anieves, en el concejo de Oviedo. Por su parte,el grupo de amigas de María Ordiales, llegadas de El Entrego, aprovechaba la hora de la siesta para probar colchones.

A pesar de que ayer no acompañó el tiempo, los visitantes llegados de León coincidían en que el viaje «siempre merece la pena, aunque sea por pasar el día». No obstante, no por todos era compartido el refrán de «al buen tiempo buena cara». A las cinco de la tarde, en los corrillos se podía oír algún «¿qué hacemos ahora? Nos quedan tres horas». La respuesta a esa incertidumbre, la encontraban muchos en las exposiciones de los pabellones institucionales. «Es preciosa, se tenía que conservar para toda la vida», contaba José Antonio Álvarez mientras admiraba la locomotora del estand de Gijón. Nadie como los mayores para apreciar las propuestas de la Feria.

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