NOS FALTA ELÍAS

La Feria de Muestras arranca, con el protocolo de luto, sin su personaje más popular

ADRIÁN AUSÍNGijón.

Duele decirlo, pero esta Feria no empieza bien. Hace apenas cuarenta días ocurrió lo absolutamente impensable y cuando hoy se corte la cinta inaugural de la 61 edición de la Fidma la mente de demasiadas personas estará centrada en el principal ausente: Elías. Morirse repentinamente a los 44 años es algo que no está en la previsión de nadie, un hecho devastador que siembra el desconcierto alrededor. Y cuando el que se va es, además, la salsa de todos los guisos ese adiós resulta aún más difícil de digerir. Hasta tal punto que para algunos, para muchos, para demasiados la pérdida de Elías será un trago amargo que les acompañará no solo en todos y cada uno de los días de esta Feria Internacional de Muestras de Asturias, sino de todas las demás. Pues en el centro de la imagen siempre estaba él, solícito, amable, discreto, eficaz, erigiéndose en el engranaje perfecto del protocolo de cuanto se ha cocinado en el recinto ferial en las dos últimas décadas (en concreto, desde 1999), con su máxima expresión en las dos intensísimas semanas de la Feria.

Elías García era el director de Coordinación y Relaciones Externas de la Cámara de Comercio de Gijón. Ese que en cualquier acto protocolario de cuantos llenan la actividad del día a día se podía ver acompañando a una delegación oficial de empresarios, de chinos, de farmacéuticos o de expertos en física cuántica. Siempre solícito, elegante, educado, amable, prudente, con la sonrisa perfecta y el tono de voz acompasado al protocolo del instante. En casi veinte años, ¿cuántas invitaciones para la Feria le habrán pedido? ¿cuántas gestiones habrá resuelto? ¿cuántos favores habrá atendido? ¿cuántas veces habrá sonreído ante un tipo al que no conocía de nada?

Elías era eficacia y protocolo en estado puro. Hacía un aparte en medio de un acto y te soltaba:«Dos cosas...». Una era una sugerencia y otra un favor. Luego tú le contraatacabas:«Elías, tres cosas rápidas...». Con mente preclara, te resolvía dos y derivaba la tercera a la persona indicada. La relación con Elías era tremendamente práctica, cordial y amistosa, sabedores ambos de que el tiempo era el don más escaso en unas maratonianas jornadas en las que el trabajo se acumula a borbotones sin margen apenas para administrarlo.

Hoy arranca la 61 edición de la Feria a lo grande. Con ministro y presidenta del Congreso dando lustre al momento y, una vez más, con todo el ‘papel’ vendido. Los ciento sesenta mil metros cuadrados del recinto estarán rebosantes de oferta y la actividad comercial está más que garantizada. No en vano, el 90% repiten. Ynadie vuelve a un sitio donde no ha vendido un clavel. El reto para la estadística será batir el récord absoluto de visitantes de 2016: 714.424. Pero eso, como siempre se encarga de repetir Álvaro Muñiz, dependerá de demasiados factores aleatorios. Cuánto sol haga, a qué hora caigan los chaparrones, cuántas fiestas compitan... Lo importante, reitera Muñiz, es que la gente vaya y que, además de pasear, meta la mano en el bolsillo. Pues si no hay negocio todo se descuadra y esos particulares charlatanes que cantan las excelencias de sus productos pueden llegar a perder la voz sin rentabilizar el esfuerzo.

Seguro que la Fidma 2017 es un éxito. El bullicio y la actividad comercial solaparán la tristeza por una incomprensible ausencia. Pero nadie te olvidará Elías. Eso tenlo por seguro. A majo, a listo y a eficaz nunca te ganará absolutamente nadie. Lo saben en la Cámara, en la Fundación Princesa de Asturias, en el fugaz Gabinete de Álvarez-Cascos y en todo Gijón, donde su popularidad alcanzó cotas de revista del corazón. Uno casi podría parar a alguien por la calle y decirle simplemente: ¿Usted conoce a Elías? La respuesta, a buen seguro, sería: «¿El de la Cámara?».

Hasta siempre, amigo.

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