Feve recorta el gasto en autobuses de sustitución pese a registrar más cancelaciones

Feve recorta el gasto en autobuses de sustitución pese a registrar más cancelaciones
Cliente de Feve, en la estación de Oviedo, ante un panel que informa de la cancelación de un tren a Gijón, línea para la que la empresa ya no contrata transporte alternativo. / ALEX PIÑA

Renuncia a contratar alternativas si hay tren de Renfe o frecuencia a la media hora. En el último lustro lleva 639.803 euros en taxis y buses

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Feve restringe los autobuses o taxis que ponía a los clientes a los que les falla el tren. En 2016 la compañía echó el resto y cedió 374.812,96 euros al transporte por carretera, con tal de no dejar a los viajeros sufriendo las consecuencias de las frecuentes averías. El pasado curso cerró el grifo y no gastó más de 97.178,69 euros en ofrecer transportes alternativos. Es decir, el desembolso tuvo un recorte del 74%.

La reducción obedece principalmente a criterios empresariales, y a la superación de una crisis concreta. Antes del verano de 2016 la compañía sufrió una tormenta perfecta. De un lado estaba el enfado larvado por los maquinistas al ver que las horas extraordinarias dejaban de abonarse con regularidad y había que reclamarlas incluso en sede judicial. A ello se unió un cuadrante que les reconocía el derecho a descansar en un volumen que dejaba a la compañía sin relevos suficientes para atender la cartelera. Las averías de unidades viejas para las que no se habían comprado recambios y la merma de personal en los talleres hizo el resto.

El goteo comenzó el 18 de junio, con ocho cancelaciones entre Gijón y Avilés por falta de conductor, un número que no dejó de aumentar. Protestaron los clientes, los grupos políticos, el Principado, y las quejas empezaron a hacer mella en Madrid. El 8 de julio de aquel 2016 la ministra Ana Pastor obligó al presidente de Renfe a acudir a la región y dar explicaciones. Prometió inversiones, retraso de vacaciones, maquinistas de refuerzo y, también, autobuses como no había tenido antes la compañía.

Entre julio y octubre Feve se dejó 280.000 euros para disponer de autobuses capaces de actuar ante cualquier cancelación; los tenía apostados en las estaciones de Gijón, Oviedo, Moreda, Infiesto y Cudillero. Había una crisis de imagen y la compañía se puso las pilas para revertirlo.

Uno de cada ocho euros

Daba igual que, como en la línea Gijón-Oviedo, existieran servicios en los cercanías de ancho convencional (los trenes rojiblancos). Si a Feve le fallaba su unidad, ofrecía a los pasajeros hacer la ruta en autobús. Ese esfuerzo por minimizar afecciones pasó factura a la compañía. Aquel curso Feve recaudó 2,95 millones por la venta de títulos de transporte, lo que supone que uno de cada ocho euros cosechados lo tuvo que destinar a financiar ese transporte alternativo.

Superada la crisis de imagen, la empresa ya no pone autobuses con tanta facilidad. El criterio ahora es que si existe línea de Renfe alternativa, aconseje a los viajeros que la aprovechen. Cuando detrás del tren averiado hay programado otro a la media hora, también se renuncia a contratar autobuses alternativos. En el resto de situaciones, analiza caso por caso. Con el último temporal, por ejemplo, contrató de urgencia autobuses cuando las inundaciones y el desprendimiento de rocas lo aconsejaron. Esta política más contenida intenta así mitigar una factura que en el último lustro ya acumula 639.803 euros desembolsados en taxis y autobuses.

En la compañía resaltan los refuerzos de maquinistas y repuestos. No estarían bastando para atajar un goteo de incidencias que ayer mismo suprimió por avería siete frecuencias. Según las estadísticas internas ofrecidas por eldiario.es y cuyos datos el ministro evitó desmentir en el Congreso, Asturias terminó 2017 con 1.820 incidencias en todas las cercanías, un 2,8% más que el año precedente.

La inmensa mayoría se ciñen a Feve, la división de ancho métrico, donde más de la mitad de las averías se producen por falta de repuestos. En total se contaron 119.300 viajeros afectados, un 31% más que en 2016.

En la misma estadística hay datos también de los transbordos. Según los mismos, en 2016 un 21,6% de los viajeros que encontraban su tren retrasado o averiado dispusieron de un autobús alternativo. Tras el recorte de la partida, solo el 10,6% de los afectados tienen la misma suerte.

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