Las filtraciones dentro de la variante de Pajares bajan a 300 litros por segundo

Las filtraciones dentro de la variante de Pajares bajan a 300 litros por segundo

Fomento inicia un estudio del caudal de los ríos en superficie y promete a los alcaldes de la vertiente leonesa que reducirá los daños

R. M. GIJÓN.

Los túneles de la variante de Pajares drenan cada vez menos agua. Al menos eso se deduce de los datos que Juan Bravo, el presidente de la empresa pública Adif, compartió con una delegación de socialistas leoneses. Según ha trascendido, el responsable de la sociedad que gestiona las obras de los macrotúneles fijó en unos 300 litros por segundo el caudal que ahora se filtra y, merced a la pendiente descendente hacia el territorio asturiano, termina desembocando en la región, en lo que se ha dado en llamar como un «trasvase oculto» entre la cuenca del Duero y la del Cantábrico.

Cabe recordar que la perforación de los dos macrotúneles de 24,6 kilómetros que unen Asturias y León bajo del macizo de las Ubiñas terminó en 2009. En aquel momento las bocas asturianas expulsaban unos 500 litros por segundo. Los 'topos' habían atravesado y alterado la dinámica de una veintena de acuíferos. Esas masas de agua subterránea perdieron entre un 15 y un 100% de su recurso. Durante la perforación se entendió como un éxito lograr que las tuneladoras avanzaran en medio del barro y el agua, hasta terminar su trabajo en cuatro años. Los técnicos que entonces lideraban las obras confiaban en que la entrada de agua no supusiera un inconveniente para la explotación.

La aportación se mantuvo alta los siguientes años, propiciando el enfado en la vertiente leonesa. El Ministerio de Fomento intentó contener las filtraciones eyectando hormigón en la cara exterior de los tubos, sin éxito. Finalmente desarrolló unas planchas que, adosadas a la cara interna de los mismos, canalizan el agua hacia la solera.

El agua sigue entrando, pero en menor medida. En el año hidrológico 2013-2014 salían 365 litros por segundo. La temporada siguiente se bajó a 340 gracias a la canalización del arroyo del Alcedo, afluente que perdía parte de su cauce a través de 30 socavones.

El macizo tiende a estabilizarse. Es decir, los sedimentos van taponando parte de las filtraciones. En 2014 el ministerio anunció un proyecto para bombear 200 litros por segundo a la vertiente leonesa que luego dejó parado. Según informó ayer Bravo, la sociedad comenzó en octubre a medir de nuevo los ríos, para detectar los tramos que más agua pierden al interior de la tierra. Los resultados que identifican dónde conviene hacer canalizaciones tardarán un año, pero el presidente de Adif se comprometió a realizar ya las actuaciones necesarias.

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