Fomento terminará trece años después el túnel auxiliar de la variante de Pajares

Fomento terminará trece años después el túnel auxiliar de la variante de Pajares

Adjudica el revestido de una galería de emergencia con tramos en los que no entraban dos ambulancias o un camión de bomberos

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

La variante de Pajares es la obra más cara de la región y sus males se resumen en una de sus galerías intermedias: la que tiene su boca en el pequeño pueblo leonés de Folledo. Es un paso de 2.045 metros, con una fuerte pendiente que desemboca en los macrotúneles que unen Pola de Gordón (León) y Los Pontones (Asturias).

Acciona ejecutó la galería para llevar por ella las piezas de una segunda tuneladora hasta el interior de los macrotúneles. Cuando ya tenía el paso subterráneo listo, cambió de plan. Consideró que la tuneladora que ya había empezado a perforar desde Pola de Gordón no necesitaba de relevo alguno.

En 2005 el pasadizo estaba hecho y la multinacional preguntó a la sociedad pública que gestionaba las obras (Adif) qué uso le daría. La respuesta era clave. El sostenimiento y el gálibo ejecutado era primario, apenas una capa de hormigón proyectado. Se trata de un material que solo tiene sentido si al poco se ve reforzado por un revestimiento definitivo. La indecisión fue degradando un pasadizo que atravesaba cuatro acuíferos, con filtraciones de 6,4 litros por segundo. Adif no licitó hasta 2010 un contrato con el que arreglar el lugar para usarlo en «labores de mantenimiento y de emergencia». Eso sí, reconocía que como no se diseñó para eso, había problemas: «Se prevé una situación crítica de cruce de dos ambulancias o en el paso en un sentido de un camión de bomberos». El gálibo en algunos tramos no lo permite.

En 2016 la empresa pública desistió de aquel encargo que nunca llegó a adjudicar. Le habían surgido «necesidades no previstas» en el proyecto. El último episodio ocurrió hace unas semanas. De entre 26 aspirantes, Adif seleccionó a la coalición de Constructora San José y Ferpi para encargarles, ahora sí, el revestimiento del lugar. Firmarán hacerlo en nueve meses, por 6,4 millones.

Un error terminará así reparando a otro. Inicialmente Adif tenía diseñado un sistema de ventilación para los macrotúneles que, al empezar la obra, comprobó era insuficiente. El nuevo mecanismo aprovecha la existencia de las galerías de Folledo y la de Buiza para ir a un modelo distinto, basado en la impulsión y extracción de aire a través de ellas.

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