El fuego acecha a Muniellos y obliga a realizar desalojos

Treinta y cinco incendios desatan la alarma en el Principado, que pide ayuda a la Unidad Militar de Emergencias para atajarlos

BELÉN GARCÍA HIDALGOSeroiro (Ibias).

El suroccidente asturiano amanecía este domingo cubierto de una densa capa de humo. El anunciado viento seco de componente sur que amenazaba con azuzar las llamas, repartía por la comarca las cenizas de las centenas de hectáreas arrasadas por las llamas desde mediados de semana. El zumbido de los helicópteros ya formaba parte de la banda sonora de los lugareños, conscientes de que solo con su ayuda podrán poner fin a esta pesadilla de la que llevan casi una semana intentando despertar.

Al fuego iniciado en Degaña, que obligó a activar el INFOPA en su nivel más bajo, se añadía otro de especial virulencia que ponía en jaque a la localidad de Seroiro, en el concejo de Ibias, donde sus vecinos pasaron la noche en vela temiendo que las llamas alcanzasen sus viviendas. Durante la tarde, los ganaderos subían al Pozo de las Mujeres Muertas para rescatar sus vacas. Mientras, Folgueiras de Aviouga pedía al viento una tregua que apaiguese el fuego que acabó devorando una casa ante la impotencia de los vecinos. En Uría y Morentán, tampoco reinaba la calma. «Se aproximará más», vaticinaba José Luis Méndez, vecino de Morentán (Ibias), deseando equivocarse en su predicción.

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Donde sí llegaron las llamas fue a la carretera, a la AS-29, que permaneció cortada en las proximidades del Alto del Pozo de las Mujeres Muertas desde el mediodía. A última hora de la tarde tampoco se podía acceder al concejo de Degaña por la AS-15, cortada poco antes del Mirador del Oso y convertida en una aunténtica escombrera ante la cantidad de piedras que el fuego arrancó a la tierra. Apenas unas horas tardarían en cortar el tráfico en el pueblo cangués de Rengos en esta misma dirección. La situación, cayendo la noche, se tornaba aún más compleja.

A última hora de la tarde de este domingo, el último pueblo al que se podía llegar antes de atisbar Degaña era Larón, en Cangas del Narcea. Siguiendo la carretera, se llega al desvío de La Viliella, en plena Reserva Natural de Muniellos. A media tarde, pocos querían creer que las llamas pudiesen ensañarse con el tesoro más preciado de la comarca: el mayor robledal de España. Se trata de una zona protegida de unos 57 kilómetros cuadrados de extensión que alberga robles centenarios de distintas especies, de hasta seis metros de diámetro; así como hayedos, abedules y acebos que forman parte del hábitat de dos de los emblemas de sus bosques: el oso pardo y el urogallo, especies en peligro de extinción.

Según el consejero de Presidencia del Principado, Guillermo Martínez, el incendio se encontraba a media tarde en las inmediaciones de la Reserva de la Biosfera, afectando zonas arboladas. Sin embargo, no tardarían en confirmarse los peores augurios. La columna de fuego que se divisaba entre Seroiro y Valdebois se envalentonó. Nada pudo contener su avance. A las diez de la noche, se procedía a desalojar los pueblos de Larón y La Viliella, en Cangas del Narcea.

Arriba, desde Larón apenas se puede ver más allá del pueblo ante las densidad del humo que esconde, al fondo, el concejo de Degaña. Abajo a la izquierda, ganaderos suben a rescatar a sus reses en el Pozo de las Mujeres Muertas ante el avance del fuego y el intenso humo. En el centro, la carretera, cortada y a la derecha, Guillermo Martínez habla con vecinos de Seroiro. / B.G.H.

Refuerzos del Ejército

Para tratar de sofocar las llamas que asedian el suroccidente asturiano tarbajaron a lo largo del día cuatro helicópteros y decenas de bomberos, agentes forestales y miembros de la brigada de refuerzo (BriF) que el Ministerio tiene en Tineo. Sin embargo, el viento soplando con especial fuerza y cambiando cada poco de dirección, complicó las labores de extinción, haciendo necesaria la ayuda del Ejército, que ha trasladado 50 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y 20 vehículos. Además está previsto que hoy se incorporen a las labores de extición la BRIF de Lubia, Soria.

A mediados de octubre y con el mercurio rondando los treinta grados, muy por encima de la media en esta época del año y ante la escasez de precipitaciones que castiga la comarca desde hace meses han llevado al Principado a recomendar a la población a que extreme las precauciones y ha prohibido cualquier tipo de quema en toda la comunidad autónoma.

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