«El fuego se acercó al pueblo. Fue bestial»

Las altas temperaturas y el viento avivaron a mediodía de nuevo las llamas en las proximidades de Otás. / B. G. H.
Las altas temperaturas y el viento avivaron a mediodía de nuevo las llamas en las proximidades de Otás. / B. G. H.

Los vecinos de Otás, en alerta toda la noche al llegar las llamas a cien metros de la localidad

BELÉN GARCÍA HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

El zumbido de los hidroaviones sobrevolando Cangas del Narcea fue constante durante toda la jornada de ayer. Las llamas se apoderaban el miércoles por la noche del monte bajo próximo a la localidad de Otás y no iban a tardar en llegar a Perandones. «Fue algo bestial lo de anoche. El fuego se acercó bastante al pueblo y esta mañana la ceniza cubría todos los coches», contaba Carlos Fernández, vecino de La Regla de Perandones que visita cada día a su madre en Otás.

A las 22.40 horas del miércoles se ponían en marcha los bomberos, nada más recibir el 112 el aviso. Los equipos de extinción, aseguraban los vecinos, no tardaron en llegar. Pero aún así el fuego avanzaba. Ángel Tineo era testigo de cómo las llamas avanzaban hasta las casas de Perandones. «Menos mal que los bomberos actuaron rápido y comenzaron a apagar desde el pueblo hacia arriba. Las llamas llegaron bastante cerca, a unos 100 ó 200 metros del pueblo», explicaba.

Hasta la zona se desplazaron bomberos de la comarca suroccidental. Aunque los medios aéreos se vieron obligados a retrasar su intervención hasta bien entrada la mañana de ayer debido a la intensa niebla que cubría la zona. En cuanto el cielo lo permitió, se sumaron dos helicópteros de Bomberos de Asturias, la Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales y un helicóptero Kamov. También participaron en la extinción varias cooperativas forestales.

«La noche fue movida. No llegó al pueblo, pero teníamos miedo. Nos alarmamos con las llamas», confesaba Alejandra Barrero, vecina de Otás. Un temor compartido por los demás habitantes del pueblo. Como Carmen Rodríguez, que relataba aún con angustia cómo durante la mañana de ayer tuvo que trasladar sus más de veinte vacas hacia otro pasto para evitar que las alcanzasen las llamas. «El fuego quemó un cebadero, el pastor eléctrico y las alambradas y postes de los cierres de la finca. Veíamos que el fuego avanzaba muy rápido. Está todo muy seco. Es una pena», decía esta mujer de Otás que, como otros vecinos, se vieron afectados por la proximidad de las llamas. El viento, a mediodía de ayer, añadía más dificultad a la labor de los bomberos. Las llamas, volvían a coger fuerza.

Una pala trazaba un cortafuego en lo alto del monte -decían los vecinos- para contener las llamas en la cima de la montaña. A última hora de la tarde, confirmó el Ayuntamiento, se daba por controlado el fuego. «Desconocemos la extensión quemada y también las causas del incendio. Ha ardido monte bajo y pastizal. Sí podemos afirmar que en ningún momento han corrido peligro las poblaciones», aseguraba el alcalde de Cangas del Narcea. No obstante, los medios aéreos continuaron en la zona.

No fue el único incendio en el concejo. Durante la mañana de ayer se daba por controlado otro fuego en la localidad de Onón. Y desde la una de la tarde, los bomberos lidiaron con las llamas en el entorno de Cobos y Las Cuadriellas. Éste último foco también ha sido controlado. La sequía es evidente. Apenas ha llovido en los últimos meses. Y a esta situación aludían también los vecinos en una jornada en la que los termómetros rondaron los treinta grados en esta zona.

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