Las fuertes riadas perjudican el desove del salmón, lamentan los pescadores

El Cares, ayer, a su paso por el coto de pesca de Miñances, en tierras cabraliegas. /  NEL ACEBAL
El Cares, ayer, a su paso por el coto de pesca de Miñances, en tierras cabraliegas. / NEL ACEBAL

Las intensas crecidas en el Sella y el Cares provocadas por los «rápidos deshielos» arrastran huevos y crías

L. RAMOS LLANES.

Con las intensas nevadas caídas durante los últimos días en las zonas más altas del oriente asturiano, la comarca empieza a decir adiós a la sequía. «Esta temporada tenemos asegurado un buen caudal en los ríos, lo que favorece la llegada de salmones. En ese aspecto estamos tranquilos», reconocía ayer el presidente de la Sociedad de Pescadores del Cares-Deva, Onofre Bárcena. En términos similares se expresaba Antón Caldevilla, quien está al frente del colectivo El Esmerillón, del Sella. «La seca que sufrimos el año pasado ya desde prácticamente el inicio de la temporada no la veremos este año», destacó.

No obstante, ambos veteranos pescadores coincidieron en advertir acerca de la cara menos amable de esta abundancia de agua. «Las fuertes riadas registradas no solo estos días, sino también en navidades, fueron fatales para el desove del salmón», indicaron. Lo habitual, agregaron, es que la nieve caída durante el invierno se mantenga unos meses para ir deshaciéndose paulatinamente en primavera. «Sin embargo, este año se está evidenciando un cambio en el tiempo, pues un día estamos a cero grados y al siguiente, a quince. Así, los deshielos son muy rápidos. Por ejemplo, la pasada semana en el Cares el nivel del agua subió unos dos metros en cosa de tres o cuatro horas, con lo que probablemente se llevó por delante a las crías del salmón», explicó Bárcena, quien da prácticamente por perdido el desove de este año. A esto se suma, en el caso del Sella, la «escasa repoblación» llevada a cabo esta temporada. «Entre la sequía, que cogieron pocos salmones para repoblar y las riadas, en tres o cuatro años, que será cuando vuelvan estos ejemplares, lo vamos a notar mucho», aseveró Caldevilla, quien instó a la administración a modificar la normativa de repoblación del salmón.

No todo son malas noticias. «Las fuertes crecidas también sirvieron para llevarse los restos de combustible que quedaban tras el accidente del pasado mayo», indicó Bárcena sobre un vertido de 30.000 litros de gasóleo al Cares al volcar un camión.

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