El futuro del Xiringüelu

Embridar cañas de bambú fue una de las tareas que tuvieron los niños.
Embridar cañas de bambú fue una de las tareas que tuvieron los niños. / FOTOS: DAMIÁN ARIENZA

En el Xirinfantil se enseñó a los niños a montar una caseta y a escanciar... agua

PABLO A. MARÍN ESTRADA

La cuenta atrás para el Xiringüelu comenzó ayer y con ella el inicio de los fiestas que el domingo tendrán su punto culminante en la tradicional romería en el prau Salcéu. El Xirinfantil, actividad destinada a sembrar en los más pequeños el espíritu de la popular fiesta, fue el punto de partida y congregó frente a la Colegiata a un buen número de futuros 'xiringüeleros', acompañados de sus padres y de vecinos y visitantes que no quisieron perderse la actividad, con la que la Cofradía del Xiringüelu, organizadora de los festejos, busca ampliar la participación más allá del día grande.

Con cierto retraso, motivado por la nutrida afluencia de participantes (a la hora de comienzo había más de un centenar de niños y niñas inscritos, a los que se sumarían más), los miembros de la Cofradía se dispusieron a organizar por grupos de edad a los pequeños para que fuesen emprendiendo las distintas tareas con las que montar una caseta y terminar escanciando agua en botellas de sidra. Clavar puntas sobre un madero, colocar un palo en un caldero de arena y embridar cañas de bambú, tal como hacen los mayores en el montaje de los chiringuitos de cada peña en el prau Salcéu, fueron las tareas encomendadas, además del miniconcurso de escanciado. Al término de las mismas la organización obsequiaba a los niños con un 'kit' de merienda en una bolsa con el logo del Xiringüelu 2017.

Mientras se organizaban los primeros grupos, Higinio Iglesias, miembro de la cofradía, preparaba los maderos para clavar puntas y explicaba el sentido de la actividad infantil como «una forma de que los niños socialicen y se despierte en ellos el interés por mantener este activo cultural y patrimonial de Pravia que es el Xiringüelu». Otro cofrade, Guillermo Martínez, impartía instrucciones a los miembros de la organización para distribuir los grupos de chavales: «La iniciativa busca echar los cimientos en los más jóvenes para que siga la fiesta», afirmaba y preguntado si no pensaba que podía causar polémica la inclusión entre las actividades de un concurso de escanciadores para niños, manifestaba que «el 95% o más de los chiquillos son asturianos, por tanto están acostumbrados a ver escanciar en las sidrerías o a sus padres, es una cosa normal» y recordaba que «aunque se usan botellas de sidra, es agua lo que tienen».

Mientras un grupo de pequeños levantaba las botellas para echar sus culinos, Loli Iglesias, praviana de Naveces, animaba a su nieto Dani, de 8 años: «Echa sidra mejor que muchos paisanos, seguro que gana». El pequeño corroboraba las palabras de su abuela escanciando con gran pericia y conseguía sacar los seis culetes de agua de la prueba.

Paloma González y Daniel Álvarez observaban a su hijo de 6 años realizar las tareas y luego el padre ayudaba a la más pequeña de la familia, de 2 años, a sumarse a un grupo de su misma edad que también participaba en la actividad, todos con sus tutores muy cerca: «Es un aliciente para los críos y para los mayores que no vamos al prau», aseguraban. Cerca, Luis Bermúndez y Pilar Giraldo, vecinos de Oviedo y residentes en Pravia cada verano, contemplaban divertidos a la pequeña Llara: «Está pasándolo genial» y ensalzaban la iniciativa: «Es una buena idea que haya algo también para los niños».

En la plaza de La Colegiata coincidían a escasos metros el alcalde praviano David Álvarez y el del vecino concejo de Soto del Barco, Jaime Menéndez. El primero ponderaba este inicio de las fiestas del Xiringüelu pensado para el público infantil y mostraba su optimismo ante las previsiones meteorológicas para la romería del domingo: «Creo que se va mantener el tiempo y lo que está asegurada es la fiesta». Menéndez se sumaba en los elogios al Xirinfantil: «Siempre vengo y ahí está mi hija de 11 años jugando con los otros niños», decía.

El pequeño Xiringüelu empezaba con éxito preludiando el que tendrá la romería del prau Salcéu el domingo, en la que habrá 150 casetas y una previsión de asistencia de unas 30.000 personas. La cuenta ya está echada.

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