De Lorenzo estima «lamentable» que se diera por muerto al preso 'resucitado' de Asturias

Katia Tarancón sostiene la foto de su marido, ante su suegra Covadonga y su hijo Alexandro.
Katia Tarancón sostiene la foto de su marido, ante su suegra Covadonga y su hijo Alexandro. / MARIO ROJAS

La justicia archiva la causa abierta por el fallecimiento que no fue. La familia recopila firmas «de fuera de Asturias» a favor del indulto

R. MUÑIZ OVIEDO.

El delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, se refirió ayer al caso de Gonzalo Montoya, el preso que el domingo 6 fue erróneamente dado por muerto por dos médicos de la cárcel y un forense, y trasladado por los servicios fúnebres metido en una bolsa para que le hicieran la autopsia. Presuntamente el reo había intentado suicidarse con una sobredosis de barbitúricos y drogas que le provocó el coma. Ahora se repone en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

«Instituciones Penitenciarias tiene una investigación abierta sobre los hechos que han ocurrido, que son lamentables», valoró De Lorenzo. La semana pasada llegaron desde Madrid un inspector y un profesional de la subdirección médica. Su cometido fue entrevistar a los médicos, los enfermeros, los vigilantes y los jefes de servicio que estaban de guardia en el momento de los hechos. Hasta que no se cierre el análisis «con unos informes concretos», el delegado del Gobierno excusó manifestarse más.

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Montoya fue encontrado en su celda, azul y sin signos de vitalidad, en el recuento de las ocho de la mañana. El diagnóstico resultaba tan claro que el equipo de la prisión procedió a precintar el lugar y llamar a la comitiva judicial para que certificaran la muerte y levantaran el cadáver. No se consideró necesario llevar al supuesto cuerpo a la enfermería, donde existe un electrocardiógrafo capaz de verificar si el corazón sigue latiendo. Existen aparatos portátiles, y de hecho son los que llevan las ambulancias, pero no es el caso del electrocardiógrafo de la penitenciaría.

Gonzalo Montoya sufre «ataques», protesta y es «complicado» para parte de los sanitarios

La llamada comunicando el fallecimiento llevó al juzgado que estaba de guardia a abrir unas diligencias previas para aclarar la causa de la defunción. Al saber el inesperado giro del caso, la responsable del Juzgado de Instrucción número 1 de Oviedo requirió al forense que le certificara que Montoya estaba vivo, tras lo cual archivó el asunto. No existe por ahora caso judicial sobre la 'resurrección', si bien la familia del afectado planea reclamar daños y perjuicios. También recopila firmas en favor de un indulto para el reo. «Tenemos un montón, muchas de fuera de Asturias», comentó la mujer, Katia Tarancón.

Mientras, el reo sigue recuperándose, con altibajos. «Va bien, pero a veces se despierta como si estuviera en la bolsa y tiene ataques de agobio», relata Tarancón. Montoya trata de arrancarse los cables y aparatos a los que está conectado y protesta por querer incorporarse. Parte del personal lo considera un enfermo «complicado» y ha expresado su malestar a la dirección. Otros admiten lo arduo del tratamiento, aunque consideran que no lo es más que con otros enfermos.

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