«Tenía muchas ganas de venir... y de quedarme»

Los participantes en el programa Añoranza, con Javier Fernández y Guillermo Martínez. / ÁLEX PIÑA

Quince emigrantes en Argentina visitan Asturias gracias al programa AñoranzaCarmen González y su hermana Consuelo, de 91 y 87 años, llevaban casi dos décadas sin regresar a su Luarca natal

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Después de años, décadas incluso, del viaje que les llevó a iniciar una nueva vida más allá del Atlántico, quince asturianos residentes en Argentina han podido volver a sus orígenes. Son los participantes del programa Añoranza, con el que el Principado favorece cada año el reencuentro de un grupo de emigrantes con su tierra y la familia que aquí dejaron dentro de un programa de diez días de duración en el que no faltará la visita a la Virgen de Covadonga ni al Archivo de Indianos, en Colombres.

Llegaron el domingo. Desde entonces se han dedicado a «pasear y comer de primera». Ayer tocaba parada en Oviedo, donde fueron recibidos por el presidente autonómico, Javier Fernández, y el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, antes de partir hacia Tineo.

La mayor del grupo, Carmen González, de 91 años, aterrizó en Asturias en compañía de su hija y de su hermana Consuelo, de 87 años. Naturales de Luarca, llevaban casi dos décadas sin pisar el Principado, la tierra que la mayor abandonó en la década de los 40 del siglo pasado y años después, en el 52, dejaría Consuelo para instalarse en Mar de Plata. «Ahora está todo tan cambiado... ¡qué te parece!». ¿Tenía ganas de venir a Asturias? «De venir y de quedarme», comenta ella tras un prolongado suspiro.

También proceden del concejo de Valdés Ceferino García y Mari Nieves García. Ella, natural de Menudero, recuerda que cuando llegó a Argentina, con 18 años, «me pasé todo un año llorando». Extrañando su tierra. Ni el hecho de reunirse allí con sus dos hermanas y su hermano le servía de consuelo. Hasta que conoció a Ceferino, que, casualmente, había llegado a Buenos Aires el mismo día y el mismo mes que ella, pero diez años antes. Con 8. Se casaron, tuvieron tres hijos y seis nietos y los lazos con su país de acogida se fortalecieron. Ayer, Mari Nieves, que pese a los años no ha perdido el acento asturiano, abandonaba el palacio de Presidencia en la capital asturiana con la firme intención de «en cuanto pueda» ir a su pueblo natal, donde aún reside uno de sus hermanos.

Diez días con su hermano

El reencuentro con su hermano pequeño también es uno de los objetivos de este viaje para Aldo Llao, de los más jóvenes del grupo de la 'operación Añoranza'. Abandonó la pequeña aldea de Bores, en Peñamellera Baja, hace 45 con su madre y su hermano, que ahora vive en Gijón. Seguían los pasos de su padre, que años antes se había instalado en Argentina junto a sus hermanos. Y desde entonces solo ha regresado al Principado en una ocasión. Tan lejana que ya «ni la recuerdo». Llao no regresará a Buenos Aires con el resto de la expedición. Su plan es quedarse diez días más con su hermano. Y, juntos, acercarse a Bores. A la que, de verdad, es su casa.

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